martes, 25 de noviembre de 2025

El kitsch y el mal gusto: tarea 3. Te odio, te amo

Disparador de escritura:

- "Durante la noche oigo la voz de un enemigo temible; al amanecer, esa misma voz es la de mi esposa"


La primera noche que la oí me costó darme cuenta de que hablaba de mí. “Te odio”, susurraba entre gemidos, “Ojalá estuvieras muerto”. Se agitaba entre las sábanas con patente desesperación, dándome accidentales golpes de vez en cuando. Eso fue lo que me despertó, no sus susurros empapados de desprecio. Preocupado le acaricié un brazo, intentando reconfortarla en su sueño. “Te odio, Pablo”, ahí fue cuando escupió mi nombre, salpicando las comisuras de sus labios de gotitas de saliva llenas de rencor.

Me quedé de piedra. La sacudí suavemente hasta que abrió los ojos. “Estabas hablando en sueños”, le dije. “Tuve una pesadilla horrible, cariño”, me aseguró ella, “Menos mal que me has despertado. Me abrazó y volvió a dormirse. No le di importancia. 

Al día siguiente todo trascurrió de forma normal. Me sonreía y me miraba con adoración, como venía siendo habitual. Era imposible que no me amara. Eso pensé.

Pero a la noche siguiente se repitió el episodio, con más violencia. “Te odio”, susurraba mientras lanzaba sus puños al aire. “Cómo te odio”, insistía con vehemencia. La abracé sin despertarla y se tranquilizó.

Al día siguiente comencé a encontrarme mal. Ella se preocupó muchísimo, pero, qué podía decirle. La mujer de la noche y la mujer del día no parecían ser la misma persona. No sabía hasta qué punto dar importancia a sus pesadillas. Después de todo, obedecen al subconsciente. ¿Me amaba? ¿Me odiaba? La observé durante todo el día y no pude advertir ninguna señal que no fuera de cariño y admiración. Lo dejé pasar.

Esa noche volvió a regalarme sus muestras de hostilidad onírica. Y la siguiente, y la siguiente. Su aborrecimiento hacia mi persona crecía cada noche, igual que lo hacía su amor cada mañana. Me planteé consultar a un psicólogo a sus espaldas. No quería preocuparla. La angustia y el insomnio que me producía la situación comenzaban a pasarme factura.

Sus “Te odio” me retumbaban en la cabeza como los martillazos de una obra molesta. Pero esa noche, hubiera dado todo por volver a oírlos de sus labios. “Te mataré”, gruñó, en cambio, con gran hostilidad. “aunque tarde días, semanas, meses o años, pero tengo que verte muerto”. La sangre se me heló en las venas. La preocupación se tornó en algo mucho peor que me retorcía las entrañas. O era otra cosa la que estaba causando estragos en mi estómago.

Le conté mis preocupaciones a mi mejor amigo, pero él se rio en mi cara. “Mírala, está loca por ti”, me aseguró refiriéndose a la mujer que resplandecía entre los invitados a la barbacoa sin apartar su dulce mirada de mí. Dulce y ¿envenenada? Sentí ganas de vomitar y corrí al baño a vaciar las deliciosas chuletas, chorizos y morcillas en la taza del váter. Cuando volví, mi mujer me cuidó solícita. Mi amigo me lanzó una significativa mirada. ¿Quién dudaría del sincero afecto de esta mujer encantadora?

Ya no como en casa. Me invento mil excusas y pretextos para pasar fuera el mayor tiempo posible. Pero sigo encontrándome cada vez peor. Ella está preocupada. Lo noto. Me pregunta qué me pasa, cómo puede ayudarme, por qué la estoy alejando. Le respondo con silencio y, cuando el sol se esconde, aguanto sus insultos, sus amenazas y su rechazo mientras duerme a mi lado. La amo y la temo. Cada noche oigo la voz de un enemigo temible; al amanecer, esa misma voz es la de mi cariñosa y abnegada esposa.


viernes, 21 de noviembre de 2025

El kitsch y el mal gusto: tarea 3. Innovación ritual

 Disparador de escritura:

- "Aprendí a cortarme los dedos con una tijera de podar; dije los dedos, no las uñas"


—Y con Yahoo preguntas aprendí a cortarme los dedos con una tijera de podar; dije los dedos, no las uñas —aclaré, por si acaso.

—Pero ¿por qué estabas buscando cómo cortarte los dedos con una tijera de podar? —me preguntó mi compañero abriendo mucho los ojos.

No se podía negar que había conseguido sorprenderlo.

—Evidentemente, no estaba buscando eso. Estaba buscando como cortar dedos en general. Siempre lo hago mal y me cuesta mucho partir las malditas falanges.

Seccionar los dedos de los sacrificios era la mejor manera de recoger su sangre teñida con lenta agonía. Supuestamente, la mejor tinta para escribir los símbolos y letanías primigenios, pero ¿quién sabe? Los textos que hemos encontrado hasta ahora no son muy precisos o están escritos en lenguas olvidadas o no humanas imposibles de descifrar. Y hay que confesar que, hasta ahora, los resultados han sido cuanto menos decepcionantes.

En los ojos de mi interlocutor se leía una total incomprensión hacia mis palabras. No era de extrañar. No lo consideraba la oveja más lista del rebaño. Por eso mismo lo había elegido para esta conversación. Si podía convencer a alguien para probar el novedoso giro que se me había ocurrido para la ejecución de los rituales, era a él.

—Me alegro de que te hayas decidido a aprender a hacerlo bien, porque dejas todo hecho un desastre cuando te toca a ti —opinó de la forma más desafortunada y ofensiva.

Contuve mi gruñido a tiempo. Ni que él lo hiciera mucho mejor. Bueno, sí. Hay que reconocer que tiene un don para encontrar la articulación y que utiliza la daga con suma pericia. Yo, en cambio, me llevé parte de una de mis yemas en la última invocación. ¡Y pude notarlo! La presencia, una chispa de divinidad y sabiduría infinita. Tan leve, tan mínima, que sólo yo me di cuenta. El resto de los acólitos mostraban la misma cara de decepción de siempre.

Así que investigué. Encontré esa curiosa respuesta en Internet, busqué a su autor y di con el caso de su misteriosa y espeluznante desaparición. Para mí que transcendió de plano. Qué afortunado. Pero ponerme a seccionar mis propias falanges a lo loco no es mi estilo, así que necesito una cobaya que me asegure el éxito.

El problema es que mi cobaya no parecía muy convencida de sumarse al experimento. 

—Piénsalo. A lo mejor, por sacrificio, las escrituras se refieren al nuestro propio y no a los desgraciados que hemos recogido en las calles—argumenté con vehemencia —. Quizá no se trate de que vengan a nosotros, sino de ir nosotros donde están ellos.

Mi interlocutor frunció el ceño, pero me estaba escuchando con interés. Al menos estaba logrando que lo considerara. Sonrió de forma siniestra, como hacemos todos. Es un requisito imprescindible para convertirse en sectario del culto de las Estrellas.

—Me corto un dedo, si te lo cortas tú primero —me propuso con un tonito irritante.

Que cabrón. Pues al final no va a ser tan tonto como parece. Voy a tener que dejarlo en tablas con él. Al menos, por ahora.


miércoles, 19 de noviembre de 2025

El kitsch y el mal gusto: cuarta clase

En la trayectoria del héroe a través de los mitos (tragedia griega), ese héroe estaba por encima de dónde estaba el espectador normal, pero un poquito por debajo de los dioses. El espectador purgaba todos sus males sociales a través de las vivencias del héroe. Es lo que se llama la catarsis final.

En la comedia el personaje principal está a la misma altura que el espectador para que pueda reírse de si mismo. Es un espejo del espectador. En realidad, existe un sufrimiento por parte del espectador, pero se ríe porque no le queda más remedio. Se ríe por no llorar.

Ej: el esperpento de Valle-Inclán.

Para reírse de uno mismo antes hay que reconocer que estás metido en ese fango.

Zombie de Chuck Palahniuk

El planteamiento de este relato se enmarca en la postmodernidad, momento en que se cae la utopía del ser humano ideal. Lo tienen todo, pero se sienten vacíos. No llenan su existencia y se aburren, con lo que caen en el consumismo, drogas recreativas… Surge una autoexigencia de destacar. Hoy en día se vende la idea de las redes sociales de una felicidad que sólo es fachada, pero que es la que triunfa como ventana al mundo.

Palahniuk genera un relato en el que el tono es muy importante, si reconocemos como tono los elementos lingüísticos que dan una determinada entonación en la lingüística. Este autor usa un tono muy directo y ese tono genera la verosimilitud de lo que está contando, aunque sea algo increíble.

Concepto de verosimilitud: Lo que el narrador está contando te tiene que convencer. Tiene que resultarte creíble y que está sucediendo o podría llegar a suceder.

En este cuento, Palahniuk te vende la moto.

Ej. Revolutionary road, película.

En esa época surgen voces femeninas, como las de Sylvia Plath y Anne Sexton, que se revelan ante su destino de madres y amas de casa a través de sus obras, pero acaban suicidándose por sentirse incapaces de vivir en esa sociedad.

Entonces llega la contracultura de los años 60.

No existe una definición definida de tras, es un concepto ambiguo.


El gordo, Raymond Carver

El autor utiliza un estilo de escritura reiterativo (dijo…digo…digo…) que encuentra su reflejo en la respiración con resoplidos del gordo.

El gordo come con ansiedad y gusto, disfrutando. Habla de sí mismo en plural. El narrador te pone en escena con este recurso y hace que te preguntes si se le murió alguien o si le dejó su mujer y se refiere a sí mismo en plural por costumbre. Pero no se profundiza en la figura del gordo, sino en la de la camarera. La historia principal se centra en la relación entre la camarera y su marido. Te planeta cual es la relación entre ambos e, incluso se insinúa una relación extramatrimonial del marido con otra camarera. En el relato se platea si realmente quiere tener hijos con él, si quiere engordar con le embarazo. Todo se lo cuenta a una amiga que no está enterando de nada sobre la reflexión de la protagonista, que la vista del gordo le remueve algo por dentro, pero su amiga se queda sólo con lo anecdótico. Se va presentando al personaje de la camarera a través de la forma como sirve al gordo. Nos damos cuenta de que su relación de pareja está rota y de que está pensando en dejar a su marido.

Este relato no causa repulsión como el de Pollock, es más metafórico, más expresionista.

Ej: Estado de conservación de Raymond Carver

Mecánica popular de Raymond Carver

Su poesía es igual que su narrativa, aunque un poco más metafórica, pero también muy descarnada.

Ej. La Oda a Antonio Machado es en realidad el poema de Raymond Carver titulado Ondas de radio (Radio Waves), que fue escrito en homenaje a Machado. En él, Carver habla directamente con Machado, mencionando la influencia de sus poemas en su vida, cómo lo ayudó a dormir y a pensar, incluso recordándole la importancia de "estar atento" a la vida y a uno mismo.

Carver plantea situaciones cotidianas, prescinde de argumentos complejos. Los diálogos con importantes le interesan las emociones de los personajes. Carver sigue la línea de Chejov.

Sobre la mitad del siglo XIX surge Edgard Allan Poe transformando el relato. Lleva a sus personajes al extremo con finales imprevistos. Escribe sobre cotidianidad tocada por elementos fantásticos. Escribe en perspectiva del final.

A finales del siglo XX, surge Chejov con sus relatos breves en los que da mucha fuerza a los diálogos. No le interesa la complejidad del argumento ni las descripciones largas para crear ambiente. La trama va avanzando a través del diálogo. Le interesa, sobre todo, los personajes: como se perciben y cómo son percibidos.

Chejov también era el maestro de Ernest Hemingway: “Escribo con la teoría del Iceberg. Lo que cuento es la parte de arriba, pero debajo hay muchísima información oculta también muy importante”. Es la teoría de que existe un cuento A, que es el que se cuenta al lector, y un cuento B, que es el que conoce sólo el autor y que es lo que le sirve para montar el primero, que sólo muestra una pequeña parte de un todo mucho mayor.

El narrador lo sabe todo, peor no tiene por qué contar todo.

Carver, en sus relatos, juega con el lector espera que pase algo, que nunca llega a pasar.

La generación de escritores de Carver es la del movimiento de Realismo sucio. Los autores expresan un realismo ensuciado por la propia condición de los personajes. Son obreros. La realidad está sucia por la vida misma. También se les llaman minimalistas americanos porque usan un lenguaje sencillo. No hay adorno en el lenguaje, ni en el estilo. Es directo. La ambientación es muy poca, pero contundente.

Ej: Colinas como elefantes blancos de Ernest Hemingway

Ej. Las once mil vergas (Les Onze Mille Verges), una novela erótica de Guillaume Apollinaire (año1910). Es muy directa y bastante trash. Produjo un gran escándalo. Apollinaire la escribió influido por el Marqués de Sade. Tema: delimitación de lo erótico por tres cosas: obsceno, pornográfico y sexual. Esta distinción existe, pero es muy subjetiva.


Tarea: disparador de escritura:

- "Aprendí a cortarme los dedos con una tijera de podar; dije los dedos, no las uñas"

- "Durante la noche oigo la voz de un enemigo temible; al amanecer, esa misma voz es la de mi esposa"


martes, 11 de noviembre de 2025

El kitsch y el mal gusto: tarea 2 bis. El intruso molesto


Cerré los ojos, por fin. El día había sido largo y necesitaba la salvación, que me traería la bendita inconsciencia del sueño, como agüita de mayo. Me dejé llevar, pero mi hundimiento placentero fue interrumpido por una molestia mínima. Insignificante. Pero totalmente inoportuna.

Pensé que acabaría con ella con un simple rascado en la zona afectada y rasqué, rasqué, rasqué… hasta que emergió la primera gota de sangre. 

Ahora lo que sentía era dolor, aunque, curiosamente, molestaba menos que el irritante picor. Cambié de postura y me dispuse a descansar plácidamente, de nuevo. Un leve dolorcillo no me impediría acudir a mi cita con Morfeo.

Pero, entonces, volví a notar esa terrible picazón. Esta vez en el dorso de la mano.

Armándome de paciencia, froté la zona con la yema de los dedos para evitar otra herida. En vano. Casi sin darme cuenta ya volvía a clavarme las uñas con desespero. 

No acababa de levantarme de nuevo la piel, cuando otro pinchazo en el empeine del pie me sobresaltó. ¡pero qué clase de mosquito puede atravesar un edredón nórdico! Porque no me cabía duda de que mi enemigo era un ridículo, minúsculo, fácilmente aplastable y terriblemente ruidoso mosquito.

Debía de rondarme el oído porque su zumbido se volvió ensordecedor. Di un manotazo a lo loco, que impactó en mi oreja, calentándomela casi al mismo nivel que mi creciente cabreo. El sacrificio habría valido la pena, si hubiera acabado con la vida de ese miserable, pero el zumbido persistía. De hecho, fue en aumento y acabó con un molestísimo pinchazo en la mejilla derecha. Y otro en el brazo. Y en la muñeca. Empezaba a plantearme si me habría convertido en el restaurante de moda de una banda de glotones bebedores de sangre.

Me levanté decidido a poner punto final a la batalla, a la guerra y a lo que hiciera falta, mientras me rascaba compulsivamente, llevándome más piel bajo las uñas.

Salí al pasillo, buscando el arma definitiva. La que me daría una victoria aplastante. De regreso al dormitorio, blandí épicamente el bote de veneno antimosquitos y lo vacié profusamente jurando en arameo. Eso sí, bajito. Que no quería despertar a mi mujer. Siempre se levanta con mucha mala leche y ya lo que me faltaba.

Todo en vano. Un inoportuno ataque de tos la hizo incorporarse y abrir los ojos con tan mala suerte que le acerté de lleno. Pero ¡a quién se le ocurre ponerse delante de un espray antimosquitos!

Sus chillidos me asustaron tanto que solté el bote.

—Pero ¡qué coño haces! —gritó, histérica. 

Me acerqué para ayudarla, pero se movió otra vez de forma imprudente y me metió un codazo directo a la nariz, que me dejó fuera de combate durante unos minutos. Mis juramentos adquirieron un volumen mucho más alto.

La vi avanzar, a tientas, por el pasillo, rumbo al baño, pero no sé qué más haría, porque mi atención se desvió hacia el maldito zumbido, que volvía rondar mi oreja. ¡Y otro picotazo! Deseé tener otro par de brazos para poder llegar a rascarme más zonas de mi cuerpo.

Escuché el agua del grifo del baño correr, entremezclada con los lloriqueos de mi mujer y los improperios e insultos que me estaba dedicando de forma injusta.

—La culpa es del puto mosquito —le aclaré.

—Tú eres gilipollas —aclaró ella.

Qué poco comprensiva. Al menos, ya podía encender la luz sin molestar a nadie y buscar a ese maldito cabrón. Cuando lo pillara, pensaba arrancarles las alas y las patas, una a una, muy lentamente.

Mi mujer salió el baño y pegó otro chillido de esos que hacen añicos los cristales. ¿Y a ésta que le pasaba ahora? Estaba rompiendo mi concentración en la caza del puto bicho. Tenía que reventarlo antes de que acabara desangrándome.

Pero todo pasó a un segundo plano cuando reparé en sus ojos de vampira. Cualquiera diría que le iban estallar en cualquier momento.

—¿Qué te ha pasado? Estas bañado en sangre —me señaló.

Con el fragor de la batalla ni me había dado cuenta de la hemorragia nasal que se había venido a sumar a mis múltiples heridas por rascado furioso.

—Pues tú te pareces a Momo —contrataqué.

—¿La de Michael Ende?

—No, la creepypaste esa que viene a matarte.

—¡Vete a la mierda!

—Donde nos vamos a ir es a urgencias —dictaminé yo mientras comenzaba a ponerme ropa de calle.

Con un poco de suerte, el mosquito se habría muerto de viejo cuando volviéramos.


viernes, 7 de noviembre de 2025

El kitsch y el mal gusto: tarea 2. La felicidad no vende


Se llevó la taza a los labios y bebió en pequeños sorbos, quemándose la lengua. Ardía como el demonio. La depositó frente ella con demasiada fuerza, derramando parte del contenido sobre la cascada mesa de la cafetería, llena de raspones, manchas indefinidas y algunos mensajes y dibujitos obscenos, cortesía de mentes calenturientas de visita reciente.

Un olor a fritanga le revolvió aún más el estómago. Un ramalazo de bilis con sabor a vómito le trepó por la garganta. Bajó el mal trago con otro sorbo de café que le escaldó el esófago. Volvió a colocar la taza frente a ella, esta vez con más éxito. Un sándwich mixto languidecía sobre un plato descascarillado. No sabía por qué lo había pedido si no iba a ser capaz de tragarlo.

Alzó los ojos y lo vio sentado frente a ella; serio, enjuto, todo líneas y vértices. No lo había sentido llegar. Se removió inquieta, despegando los sudorosos muslos desnudos del asiento de plástico.

El desconocido siguió inmóvil y en silencio, frente a ella. Totalmente inexpresivo.

—Oiga —le interpeló, molesta —. Hay mesas libres por allá.

Le hubiera gustado sonar más autoritaria, pero el leve temblor de su voz sugería una personalidad más bien insegura. Quizá, por eso mismo, el desconocido ni se inmutó.

Se llevó una taza de café a los labios y se entretuvo en degustarla sin prestar atención a su interlocutora, que comenzaba a plantearse una huida cobarde.

—Cómo echo de menos un buen café irlandés —se lamentó, apretando la taza entre unas manos grandes y huesudas.

Ella observó con asco la gruesa línea de nata, que se había quedado en el fino labio superior de su impuesto acompañante, que no parecía tener la más mínima intención de limpiarse.

—¿No es justo lo que está bebiendo? —inquirió, arrepintiéndose en el acto de dirigirle la palabra. 

Lo último que quería era llamar la atención de ese sujeto.

—No, esto es sólo una triste descripción de la sombra de un café irlandés —explicó, más para sí mismo que para ella.

Ella torció el gesto y se dispuso a cambiar de mesa.

—Espera, Diana.

Oír su nombre la paralizó en un paso intermedio entre estar sentado y de pie. ¿Cómo lo sabía? ¿Le conocía de algo? Rebuscó en su memoria en vano. Se acordaría de un personaje tan peculiar, que parecía real, pero a la vez no.

» No te vayas —Era una orden.

Una que no quería obedecer, pero aun así se sentó de nuevo.

» Te debo una disculpa.

—¿A mí? —Era lo último que esperaba oír ese día.

—Sí, a ti —confirmó fijando su vista directamente en las dilatadas pupilas de la ajada joven, a la que se le escapó una risita triste. 

Sería la primera vez en la vida que alguien se disculpaba con ella y ni siquiera era capaz de comprender el motivo. Es que no lo había. No conocía de nada a la persona que parecía irradiar un aura de compasión y pena hacia ella por todos sus poros.

Volvió a beber, pero más para ganar tiempo que porque, en realidad, lo deseara. Afortunadamente, el café se había enfriado lo suficiente y no volvió a escaldarse.

—De nada —volvió a hablar el desconocido.

Ella abrió mucho los ojos.

—¿Por? —No pudo evitar preguntar.

—Por enfriar tu café.

No entendía nada, pero tampoco era capaz de levantarse y abandonar el bar.

» Y, perdóname por haberte hecho sufrir así. Por crearte tan patética, débil a las tentaciones y presa de tus inseguridades; por hacer que tus acciones llevaran a tu padre a una muerte prematura, por impulsar a tu exnovio a violarte, por el aborto que has sufrido, por obligarte a meter a tu hermano en las drogas, por empujar las cosas al límite en cada capítulo…

—¡Basta! —chilló saturada y muerta de miedo.

¿Cómo sabía ese tipo todo eso? ¿Qué clase de psicópata acosador había atraído? ¿Por qué no podía salirle nada bien? Ella sólo quería ser feliz.

—La felicidad no vende —aseguró su interlocutor, leyéndole la mente.

La frase lapidaría acabó de romperla.

Miró a su alrededor buscando la ayuda del resto de los parroquianos. A la fuerza tenían que haberse dado cuenta de que necesitaba que la salvaran, pero no había nadie.

Habían desaparecido, junto con el ruido del ambiente, el olor a fritanga y las moscas que revoloteaban cerca de la barra. Incluso la luz de los fluorescentes del techo parecía haberse atenuado.

Un sudor frío recorrió la nudosa espalda.

—¿Quién coño eres? —exigió saber.

—Soy tu creador

—¿Dios?

—No, no soy Dios. Soy el autor. Soy quien se ha inventado tu vida, los conflictos, tus antagonistas y todos los obstáculos que has ido encontrando hasta llegar hasta aquí.

—Mentira —negó en un gemido agónico —. Tendrías que estar muy enfermo para inventarte una vida tan miserable como la mía.

Él se rio abiertamente.

—Qué equivocada estás. Los enfermos son los lectores que siempre piden más drama, más tragedia, más agonía… Les encanta sufrir.

Diana notó como algo se rompía en su cabeza.

—¿Me estás diciendo que no existo de verdad?

—Sólo entre mis páginas.

—Entonces, si hago esto, ¿no está sucediendo en realidad?

Veloz como el rayo, agarró el cuchillo, que le habían colocado junto al plato, y se lo clavó con todas sus fuerzas en el ojo. El globo ocular reventó con el sonido de una ventosa, cuando se despega de una superficie, y un líquido viscoso se deslizó por la mejilla del desconocido.

—Exacto —le explicó él, armándose de paciencia —. Ni siquiera me duele.

Dana sacó el cuchillo de la cuenca y lo clavó en la mano que el sujeto tenía sobre la mesa.

—¿Esto tampoco te duele?

Él negó con un movimiento de cabeza.

—Entonces, ¿no te importará que continúe? —chilló desquiciada mientras sacaba y hundía el cuchillo en varios puntos del cuerpo del extraño, haciendo brotar chorros de sangre con mayor o menor grado de presión, dependiendo de lo cercana que estuviera la herida del corazón.

El arma improvisada se le acabó resbalando de entre los dedos y Diana recurrió a sus dientes, desgarrando piel y carne con cada dentellada. Sentada ya a horcajadas en el regazo de su oponente, la emprendió sin piedad con la cara, cuello y hombros del autoproclamado autor.

El regusto metálico y la textura de los trozos de carne, que iba escupiendo al mismo ritmo que los arrancaba, acabó por producirle unas violentas arcadas, que desembocaron en un ridículo vómito, propio de un estómago vacío. Se arrepintió de no haberse comido el sándwich mixto para poder vomitárselo en la cara a ese ser cruel que venía a decirle que todo lo que le había pasado en su vida había salido directamente de su imaginación.

El hombre no se resistía a sus ataques y la dejaba hacer con su único ojo fijo en ella. De todas maneras, ya no podría decirle más barbaridades. Le había cercenado un buen trozo de lengua con sus incisivos. El rugoso apéndice se le quedó atascado en la garganta.

El ahogo la despertó en un desesperado intento por respirar, pero ya era tarde. No era lengua lo que le obstruía las vías, sino su propio vómito.

Murió miserablemente, igual que vivió. Y la historia de su vida ni siquiera llegó a las librerías.

El autor borró la novela de su disco duro porque no acababa de convencerle la construcción de su personaje protagonista.


miércoles, 5 de noviembre de 2025

El kitsch y el mal gusto: tercera clase

 El sentido de lo bello ha ido cambiando con el tiempo, junto con los cambios que va sufriendo la cultura. Desde el concepto de Apolíneo de la antigua Grecia se han dado ciertos cambios según la demanda y carencias del ser humano.

El decadentismo del siglo XIX desembocó en el feísmo, aunque hay antecedentes que datan de fechas anteriores al siglo XIX, por ejemplo, Francoise Vellon, del que ya hablamos en una sesión anterior y que pertenece a la Edad Media, en el que la ideología se basaba en que el ser humano vive en valle de lágrimas en espera de la recompensa divina prometida de la otra vida. Vellón se reía de la sociedad que le tocó vivir.

En el siglo XIX se publican Las flores del mal de Baudelaire, que es un culto a lo feo y a la tristeza. Se pone de moda el viajero dentro de su propia ciudad. Edgard Allan Poe inauguró este movimiento del viajero en su propia ciudad con “El hombre en la multitud”.

Baudelaire reflexiona sobre la parte fea de París y lo vuelve estéticamente bello. Rompe con el Romanticismo e inaugura el Simbolismo.

Arthur Rimbaud, siguió esta tendencia con su Venus Anadiomena, un poema en el que describe a una mujer fea y enferma de una forma muy bella. Surge un nuevo referente cultural.

Trash significa basura en inglés. No es un subgénero. Se relaciona con un tipo de literatura basura de mala calidad, pero también tiene mucho que ver con otro tipo de literatura que coge lo desagradable y sucio como temas de sus textos. Éste es un Trash interesante que rompe con los moldes más canónicos. El narrador cuenta las cosas que suceden sin eufemismos, de forma directa y sin “paños calientes”.

El realismo sucio norteamericano se compone de obras realistas que hablan de realidades sucias. Ejemplos de este movimiento literario son Richard Ford y Raymond Carver.

Existe un subestilo llamado White Trash que trata sobre una realidad problemática y desagradable de la población blanca estadounidense. En los años 50 se tenía el pensamiento de que la piel negra era señal de fracaso y con este estilo literario se pone de manifiesto que también hay una población blanca que no puede entrar En el sistema y eso genera mucha tensión. El sistema no logra contentar a la población.

La literatura genera emociones, como todo en el arte. Las emociones son más espontáneas y los sentimientos son más duraderos. Dentro de los sentimientos encontramos a las emociones. Las emociones que provoca el arte no tienen por qué ser necesariamente de alegría. El ser humano puede sentir gozo con emociones como el miedo, incluso con le asco y la angustia.

“El mono gramático”, Octavio Paz.

El escritor se esconde detrás del narrador. La máscara del escritor es importante para poder escribir cualquier cosa sin límites morales o de valores.

Hay que mostrar, no contar. Todo está al servicio de mostrar un retazo.

Determinismo social.

Roland Bartes, “El informante”, la información que no parece muy relevante puede dar una información importante para entender algo.

“El gordo”, Raymond Carver.

Al Trash le interesa dar una bofetada de la realidad.

Guillaume Apollinaire, Charles Bukowski… Miguel Delibes con su “Santos inocentes” o Camilo José Cela con su “La familia Pascual Duarte” forman parte del Tremendismo español.

Crear un ambiente en las descripciones es importante. Hay que hablar de otros sentidos, además del de la vista para que le lector no solo lo visualice, sino que crea sentirlo y le envuelva. Pero deben ser pinceladas que no ralenticen al autor.

“La ducha”, Charles Bukowski.

En la narración hacen falta elementos de ficción, no funciona sólo lo real.

El Trash es una actitud.

Tarea: Escribir una escena Narrativa produzca asco, angustia y/o ira.

Leer el relato “Zombie” de Chuck Palahniuk.

miércoles, 22 de octubre de 2025

El kitsch y el mal gusto: segunda clase

 Los héroes del tiempo.


Si se utiliza expresiones que abusan de lugares comunes en exceso caemos en lo Kitsch. Ej: estable como la bolsa.

El excesivo uso de los vintage también cae en lo Kitsch.


Errores en la descripción: Pasar de un sector a otro de golpe sin una transición natural. Hay que seguir un orden. No “acercar y alejar la cámara de golpe”. Se puede ir de lo general a lo particular y viceversa, de un detalle ir abriendo hasta el ambiente general, o seguir un recorrido.

El relato se comienza con un tono y el narrador tiene que mantenerlo, sea lo que sea lo que l está contando.

Los argumentos no tienen por qué ser complejos y se pueden sacar de cualquier detalle.

Gómez de la Serna, Greguerías. Tenía un estudio muy Ktsch y unos monográficos muy divertidos centrados en las gallinas.

La descripción es un elemento retardante de la acción, pero necesario. No hay que abusar porque es contraproducente retardar demasiado la acción.

Hay que tener una guía para no perderse a la hora de construir un relato.

Lo Kitsch no es un subgénero, es un estilo lleno de elementos ampulosos, estereotipos, metáforas demasiado pretenciosas o de lugares comunes…

En la literatura, la forma de usar la lengua es importante porque tiene un fin estético. La lengua utilizada como algo bello. Metemos sentimiento y emociones…

En las culturas el concepto de lo bello va cambiando y difiere mucho de unas a otras. En ocasiones, incluso varios conceptos de belleza se mezclan.

Estética: El lector recibe algo del autor y en ese recibimiento hay como una finalización de la obra. Toda experiencia lectora es única. Todos los bagajes de los escritores y lectores son únicos.

Variedad del ser humano para sentir el hecho estético. Incluso una emoción de asco o repulsión puede ser considerado como algo estético. En lo bello está también lo terrible.

En la Grecia antigua se veneraba lo apolíneo como lo perfecto e iluminado. Por el contrario, lo dionisíaca es lo que venía de dentro, lo onírico y más oscuro.

Se mezcla los apolíneo con lo dionisíaco y de esto nace la tragedia griega.

Se revaloriza en occidente a partir del renacimiento (humanismo).  Esto va cambiado y se fundan nuevas formas de belleza.

Todos los movimientos culturales surgen del cansancio hacia el movimiento anterior. El Romanticismo nace como cansancio del Neoclasicismo.

Dentro de un canon de belleza determinado en un tiempo determinado siempre hay autores que rompen y en ese momento no se les da atención porque molesta.

Ej: Poeta medieval Francoise Vellon era un poeta borracho, ladrón, putero y asesino (mató a un cura). 

Los autores que rompen causan un efecto muy fuerte en los cambios de paradigma de la cultura.

Etapa medieval teocentrista: el hombre está incompleto y apunta hacia lo divino. La vida es un valle de lágrimas y después de la muerte viene lo mejor.

En el Renacimiento, la visión del mundo es antropocentrista. El hombre pasa a ser la medida de todo. La vida ya no es un valle de lágrimas, sino de luz, en convivencia directa con Dios. Aparecen las formas sensuales de nuevo. Forma apolínea de la belleza. Bocaccio.

S XIX: los paradigmas de la belleza cambian un poco ante el romanticismo y empieza a agotarse en el primer cuarto del siglo XIX y aparece en Francia La flor del mal de Baudelaire, gran renovador de la poesía, que se apoya en Goethe y rompe.

Wall Whitman.

La revolución industrial genera miseria en las grandes ciudades. Eso lleva a poner en un primer plano las tristezas de las ciudades, del ser humano y de una cultura europea cansada y hastiada genera otro ideal de belleza. Baudelaire es de los primeros que se convierten en turistas de sus propias ciudades.

Ese hastío es la chispa de un nuevo culto a la belleza en Europa. La literatura no tiene siempre el canon de belleza que conocemos... Hay poemas bellísimos que hablan de cosas feas. Se utiliza un lenguaje más cercano, no idealizado, que habla sobre lo cotidiano en la ciudad. Los autores son observadores.

Ese culto al feísmo es seguido por Rimbaud, que se convierte en simbolista, y termina de romper el respeto a la belleza. El poeta visionario que veía visiones postapocalípticas de la sociedad y la humanidad. Le llamaron el niño terrible.

Venus Ana Diomena- Arthur Rimbaud.

Culto al feísmo que pasa a ser bello.

El burro ebrio.

Esta corriente acaba por desembocar en lo trash.


Tarea: leer La vida real de Donald Pollock


viernes, 10 de octubre de 2025

El kitsch y el mal gusto: tarea 1. Descripción de una estancia


El salón atacó a todos mis sentidos a traición, sin piedad, devastando mi capacidad de concentración y produciéndome un ligero dolor de cabeza martilleante. Sobre todo, se cebó con el de la vista. Mis ojos parecían arder ante tal profusión de colores entremezclados y desorganizados, aparentemente, sin seguir un orden ni un criterio básico de combinación y buen gusto al uso.  “La Tentación”, de Kaka de Lux, con una jovencísima Alaska a la guitarra, sonaba de fondo, aportando una psicodélica banda sonora a un escenario que rallaba lo absurdo. 

Me centré en lo que tenía delante, procurando buscarle algún sentido al amasijo de cosas que pugnaban por reinar a la vez en mi atención. Los sillones, o sillas con pretensiones, estaban formados por gruesas líneas rojas acolchadas, que prometían tanta suavidad y sensaciones mullidas como dolores de espaldas, de lumbares y cervicales. Parecía imposible llegar a alcanzar una postura cómoda entre sus lineales formas entrelazadas. Sendos cojines coronaban las supuestos zonas de reposo de pompis poco ambiciosos de dos de los, cuanto menos, originales, asientos. ¿Cuál de ellos era más inquietante? No sabría decirlo. La competición por cual molestaba más a mi sencillo gusto minimalista era feroz. Quizá fuera el del perro con collarín y ojos tan saltones que daban la impresión de que se saldrían de sus orbitas en cualquier momento, rebotando contra el parqué de lamas alargadas y color cerezo. Lo único en toda la estancia que me daba un respiro. O, quizá, el de la tal Lily, que mostraba tal postura que, a las claras, daba a entender que en breve dejaría caer una ominosa y fragante boñiga canina para tapar el olor a rancio y a plástico que emanaba de algún lugar incierto, que no lograba identificar. Probablemente, de la imponente recreación de la torre Eiffel, que se alzaba, a modo de mesa central, entre las estructuras rojas, como un símbolo de que, para alcanzar la libertad, hay que sudar sangre. Cómo yo, que ahora mismo, daría hasta un tercio de la mía por escapar de semejante batiburrillo caótico y desenfrenado de formas y colores.

Al fondo de este sinsentido, y en total contraste, vi un mueble de madera de nogal y líneas claras y concisas, de esas que uno no espera encontrar en un estilo decorativo tan abigarrado y peculiar como éste, y que bien podría pertenecer a otra época. Tan correcto me parecía que me molestaba encontrarlo entre tanta aberración. Afortunadamente, estropeaba su carácter sobrio una serie de ridículas fotografías y figuritas, lideradas por un soberbio busto del señor de las sombras por excelencia. Él es la venganza, él es la noche, él es ¡Batman! Busqué su equivalente en la figura que no es un pájaro, no es un avión, es ¡Superman! Y me decepcionó mucho no encontrarlo. Lo que sí ocupaba un digno primer plano era la figura gigante de un duro y anguloso mecha japonés, bastante parecido al nostálgico Mazinger Z, pero con claras diferencias que me hacían pensar en una interpretación libre del famoso personaje de anime.

Y qué decir de las paredes. La verdad es que no sabría ni por donde empezar. Caladas, blancas y con un terrible complejo de horror vacui que tiraba para atrás. Cuadros y láminas se apelotonaban sin orden ni concierto, enmarcados y sin enmarcar, peleando por dar preponderancia a su estilo sobre otros, totalmente diferentes en su forma, tiempo y concepción.

Un regusto a casposo, hortera y a “demasiado en general” se instaló en mi garganta, regurgitando una pequeña parte del café con tostada que acababa de desayunar. Me pareció muy oportuno, ya que completaba el cuadro de sentidos que estaba experimentando.


miércoles, 8 de octubre de 2025

El kitsch y el mal gusto: primera clase

Lenguaje literario

Persigue como fin el sentido estético no comunicativo. Se puede discutir qué es lo bello, pero se usa con formas y parámetros diferentes. El mensaje tiene tanta importancia como la forma en la que se emite. Forma y fondo tiene que ver con lo emocional, tanto positivo como negativo.

Para que el hecho literario suceda hay técnicas para lograr la gran sacudida en el lector. Tiene sus formas de usar el mensaje. Uso especial de la lengua.

Dentro del lenguaje literario hay diferentes formas de organizarlo.

 

Ficción viene de fingir o inventar algo y puede tener un asidero en la realidad o no. Es algo inventado que sucede en el texto y nada más.

Una obra literaria no es un cúmulo de información, es un catálogo emocional de los personajes, no es información objetiva.

Dentro del texto comienza y termina la ficción. Luego el alcance que tenga es otra cosa. Por lo que el escritor está resguardado de escribir de cualquier tema. Hay que vencer la autocensura.

 

Un relato breve tiene elementos que nunca faltan:

-          Tema: Algo que se puede definir con pocas palabras y sobre lo que gira el texto. Por ej: La muerte, la soledad, la juventud…

-          Argumento: Resumen de los hechos que se cuentan linealmente sin contar causas. Es la sinopsis. Un esqueleto de la novela lineal. El motivo por el que ocurren todas las cosas en tu novela

o   Los motivos tienen que ser lógicos. Relación causa-efecto. La coherencia interna es muy importante.

o   Presentar giros narrativos para mantener la atención de l lector (existen mas de 20 tipos de giros narrativos)

-          Trama: cómo se presentan esos hechos cómo se organizan. Se ven las causas y consecuencias de los hechos.

o   decidir qué tipo de trama vas a presentar (hay 19 distintas)

-          Historia: conformada por todos los acontecimientos que se van desarrollando a lo largo del libro.

o   Es necesario un orden adecuado. El que cause mayor impacto en el lector.

o   Elegir el narrador adecuado (9 tipo de narradores diferentes).

o   Para romper el bloqueo creativo, asegúrate de usar herramientas creativas narrativas probadas en novelas de éxito internacional.

La trama es muy importante porque están todos los recursos atractivos del relato.

Escribir en perspectiva de un final para que te guie.

-          Personajes: A quienes les suceden las cosas. Pueden ser cualquier cosa, no sólo humanos.  Les tiene que pasar cosas en un tiempo y un espacio determinado.

o   Caracterización muy buena del personaje a nivel físico y psicológico. El personaje tiene que parecer real, sobre todo en sus aspectos internos. Filias, fobias, moral, creencias… Dotar al personaje de una serie de aspectos psicológicos que la mayoría de la gente desconoce, pero que son cruciales.

o   Debes crear sentimientos s del lector hacia ese personaje. Si no lo cumples ese personaje está muerto. El lector debe querer vivir sus aventuras. Hay que provocar reacciones en el lector

o   Cada personaje debe tener un objetivo concreto. Tener un papel determinado. Asegúrate de que cumplen con una de las 6 funciones narrativas del personaje. Deben querer conseguir algo. Deben estar involucrados por algo y cuanto más impactante sea ese algo más enganchado estará el lector. Sistemas de creación de personajes: Método P+E, Sistema de vocales abiertas, sistema DADOS…

-          Obstáculos: dificultades a las que se va a enfrentar el protagonista del relato o novela si quieres que consiga su objetivo.

o   Debes plantearlos con el fin de que otorguen interés a la obra. Acercar al personaje y al lector es lo que tienes que conseguir

o   La tensión narrativa es para que el lector no se aburra. Hay que mantener el lector en vilo permanente (acción, emocional… depende del genero). Equilibrio entre la tensión y la calma y una largo etc de acciones…  Hay que complicarle las cosas a tus personajes. Cliffhanger es muy útil aquí.

-          El conflicto narrativo: verdadero motor de la novela, el corazón de la novela. Surge cuando el protagonista se encuentra con el antagonista con el que ha de luchar para obtener aquello que ambos desean.

o   Establece un buen detonante para que cambie la vida del protagonista.

o   El bando del prota y del antagonista tiene que estar equilibrados para que funcione bien.

o   Decidir qué tipo de conflicto el vas a presentar a tu lector (9 tipos distintos), uno adecuado a tu genero

o   Crea incidentes adecuados y traza el arco de intensidad del conflicto. Los conflictos tienen que producir cambios en los personajes.

-          Clímax: resolución final. Como acaba la aventura los personajes y consiguen o no consiguen su objetivo.

o   Especifica con antelación el final de tu novela. Hay que conocer el destino del personaje para poder desarrollar la historia y si no das palos de ciegos. Necesitas saber a dónde vas para meter a tu novel los ingredientes adecuados.

o   Hay que cerra todas las tramas e interrogantes que hayas planteado. El clímax tiene que estar a la altura de todos lo demás. No puedes solventarlo de un plumazo porque defrauda. El personaje no puede comportarse de una forma que no le pega. Hay que dar respuesta a todos los interrogantes. No puedes usar una ayuda divina.

o   Hay decenas de finales posibles, no sólo el abierto y el cerrado.

o   Métodos pata plantear el clímax: Sistema de embudo, Diferencia entre Clímax y resolución, Sistema del nominado…

-          Voz del narrador: El punto de vista desde el que se cuenta la historia.

o   Primera persona protagonista: Está dentro de la historia (intradiegética). El va a comentar lo que le ha sucedido, lo que vio, lo que soñó, lo que cree que vio, lo que oyó, lo que espió… Los narradores nos permiten las máscaras del narrador. La ética del escritor no tiene por qué coincidir con la ética del narrador. La ficción no tiene por qué ser autobiográfica.

o   Tercera persona omnisciente: Todo lo conoce.  Es como un dios, extradiegético, está lejano, menos sentimental, fuera de la historia. No participa en la historia.

El ocaso de los dioses

Sin aliento

Sin escape

 

Estructura interna del relato. Comienzo-nudo-desenlace. Se rompe esta estructura a veces, pero le nudo es imprescindible. El nudo contiene el conflicto (sin conflicto no hay relato)

Conflicto: Todo conflicto se da por el eje del deseo. Cuando un personaje o varios quieren hacer algo, desean algo, pero hay algo que lo impide.

En esa tensión está el conflicto.

En el relato hay un conflicto central, hay que meter pocas cosas. Cuantos menos elementos, mejor, porque los relatos con cortos. El conflicto se define antes de comenzar el relato.

Horacio Quiroga, “A la deriva”: la agonía.

El conflicto no viene solo. Qué ha generado el conflicto. Vamos dando forma a ese conflicto (idea secundaria, informantes, indicios…)

Los indicios te van adelantando detalles para llegar al final. Si te pasas con los indicios chafas el relato.

Kitsch: mal gusto, pretencioso, hortera que quiere tener clase. En lo camp hay una actitud en lo Kitsch, no.

Kitsch es una palabra y alemana. Cuando pretende ser sofisticado tomando de modelo algo que en algún momento fue sofisticado. Se produce una copia de eso que cae en el mal gusto. Es pretencioso.

La parte filosófica viene del ensayista filósofo alemán. Principios del SXX, Teodor Adorno. Escuela de Frankfurt. Cultura de masas, cómo funcionaba lo popular. Las clases bajas generaban cultura en el S XIX pero no les hacían caso.

A la alta cultura puede acceder las clases populares. Reproducen el arte de forma industrial y eso le hace perder fuerza y originalidad-.

Los propios medios y sistemas culturales se hacen propaganda de sí mismos. Se pierde la obra única. A partir de eso la producción en masa comienza a surgir el kistch en las últimas décadas del s XIX.

Andy Warhol.

 

Lo Kitsch va con el trash: producir asco en el texto.

Las emociones humanas son aquellos impulsos que se notan físicamente. La emoción es un acto reflejo. Cuando se repiten unas emociones se forma algo más complejo que son los sentimientos.

Hay textos que trabajan con emociones cortas.

Lo Kitsch se manifiesta todo el tiempo en autores.

 

La insoportable levedad del ser.

 

Lo utilizan en el arte y por ejemplo en películas de Almodovar, sb todo las primeras.

Contracultura estadounidense.

También se relaciona con lo provocador.

Catriel y Paco Morán: rockeros actitud muy camp. Connotación satírica.

Se necesita un conocimiento previo y cuando lo conoces lo puedes llevar a otro plano.

 

Para transgredir algo, hay que conocer lo que se transgrede. La temporada del infierno.

Mary Oliver.

 

La poesía no hay que entenderla, hay que sentirla.

La literatura en general hay que sentirla.

Tarea describir una estancia Kitsch: no sólo lo visual importa en una descripción. Hay más sentidos: tacto, sonidos, olores e incluso el gusto.

Los cánones de belleza han ido cambiando. Es curioso ver como las culturas van cambiando.

 

La belleza es subjetiva y cada lector tiene sus límites.

El asco y el rechazo puede ser atractivo.

sábado, 16 de agosto de 2025

Taller de escritura de las jornadas Tierra de Nadie 2025

 Ejercicios de escritura para disparar la creatividad.

1º Escribe durante dos minutos un relato sobre una palabra concreta. En este caso: Estufa.

Olí algo, pero no me podía mover. Mi cuerpo no me obedecía. El penetrante olor entraba por mis fosas nasales e invadía mi cerebro formando nostálgicas imágenes. una mesa apareció en mi mente. Me sonaba mucho. cuando la vistió un pesados mantel verde cubierto de puntillitas, la recordé. Era la mesa de mi abuela. Con esa estufa debajo que asaba las piernas mientras los hombros permanecían congelados. Siempre me acababa quemando, me quemaba... Me quemo. ¡Me quemo! Abrí los ojos y entonces vi el infierno.

2º Escribimos varios partes de un mismo relato con diferentes indicaciones.

2.1. Describe una escena cotidiana en dos minutos

Todavía con el ojo pegado cojo la cafetera del armarito. Se me cae sobre la encimera, como siempre. Sin café no soy nadie. Él lo sabe y yo lo sé. Pongo el café en su lugar con mucho cuidado, cierro la cafetera y caigo en que de nuevo he olvidado el agua. ¡Otra vez! En fin, retiro la pieza con el café con sumo cuidado. No he derramado nada. ¡bien! Pongo el agua, coloco, cierro y ¡al fuego! dentro de poco seré persona.

2.2 Introduce un elemento sensorial en dos minutos

Espero con impaciencia. cada segundo se vuelve un siglo. Venga. ¡Hierve de una vez! dame lo que necesito. U sonido familiar hace que tiemble llena de emoción. ya casi lo tengo. Sólo un poco más. Ahora es mi olfato el que se alegra de una forma casi feroz. Anticipa le placer que me espera. ¿Cuánto puede durar un segundo? ¿Cuánto? Ya casi. ¡Ya casi! ¡Apago el fuego!

2.3 Introduce un superpoder que no extrañe a nadie

Con mano temblorosa aparto la cafetera de la cocina. Por supuesto, me quemo. Para sorpresa de nadie. Lleno ansiosa mi taza. Ya limpiaré luego la encimera. Bebo de un trago casi la mitad y siento como la cafeína corre por mis venas, por mis terminaciones nerviosas, me carga de poder, abre mis ojos y dilata mis pupilas. me siento transcender a otra realidad. Me siento poderosa.

2.4 Ponle un final a tu historia en dos minutos

Sonrío estirando los labios casi hasta las orejas y siento cómo se afilan mis dientes. Ya estoy preparada. Cojo la cartera y me encamino al Ministerio de Hacienda. Tengo mucho delincuentes fiscales que cazar.

3º Escribe una escena de teatro en la que un sujeto A intenta convencer a un sujeto B de que compre algo que no necesita en 7 minutos

SARA (con tono meloso): Mamiiiii.

MAMÁ (cortante): Qué quieres

SARA: Mami, ¿qué voy a querer? Darle un abrazo a la mejor mami del mundo.

MAMÁ: Ya, ya... Venga. Suéltalo ya, que tengo una lavadora que tender con TU ROPA, una comida que hacer PARA TI y un cuarto que recoger y limpiare. ¡EL TUYO!

SARA (Tono hastiado): Mamá, cuando te poner así, eres insoportable. De verdad. Yo que vengo a enseñarte el outfit de tu vida. Qué poco agradecida.

MAMÁ: Para poco agradecida, tú. Pero vamos a dejar el tema...

SARA: Eso, mamá. Porque sólo te tienes que concentrar en esta pieza vintage all fashion que te traigo. ¡Y sólo cuesta 20 euros! Bueno, 19,95. Peor tú nunca has sido una rata.

MAMÁ: ¿Pero qué mierda es esa?

SARA: ¿Cómo osas? Si ya te digo siempre que vas vestida como las viejas de la España profunda. Mamá, renuévate. Ésta es tu oportunidad.

MAMÁ: Ni loca salgo ala calle con esa cosa. No sabría decirte ni de qué color es. ¿Estás segura de que eso tapa las tetas?

SARA: Bueno, tu paga y ya está. Deja de ofender a la diseñadora.

MAMÁ (resignada): Y esa diseñadora eres tú, ¿no?

SARA: Siempre incomprendida y genial.

4º Reescribe la misma escena de teatro, pero cambiando el género a Telenovela en 7 minutos.

SARA: Mamá. ¿Mira lo que tengo? Te va a encantar. Es mi último creación.

MAMÁ: Sarita de los Ángeles Aurora, cariño, eso que llevas en la mano es pura basura. Cómo se nota que no has salido a mí.

SARA: Normal, teniendo en cuenta que no eres mi madre.

MAMÁ: ¡¿Cómo?! ¡Claro que soy tu madre!

SARA: Entonces cómo explicas que papá y tú seáis blancos y yo negra. Seguro que me arrancaste de los brazos de mi verdadera madre. Sólo por eso deberías comprarme este maravilloso conjunto. Te lo iba a rebajar, pero no lo mereces. Son 50 euros por la tela y por le trauma.

MAMÁ: Pero qué dices, loca. Lo que pasa es que los genes se saltan generaciones.

SARA: No me mientas, que los abuelos también son blancos, ¡y paga!

MAMÁ: Está bien, hija. Confesaré. ¿Te acuerdas del vecino que estuvo de alquiler hasta hace dos años?

SARA: ¿El negro?

MAMÁ: Sí. Yo soy tu madre. Ahora. Tu padre...

SARA: ¡No jodas!

MAMÁ: Así que, que te lo compre él.

5º Escribimos todos un relato con el mismos inicio: Las despedidas son bienvenidas (2 minutos)

Las despedidas son bienvenidas. Sobre todo ésta. ésta más que ninguna. Cómo decía mi abuela: "tanta paz dejes como llevas". Como decía mi abuelo. "¡al enemigo, puente de plata!". Ahí tienes tu puente de plata, así que esto se acaba. Largo. Adiós. ¿Por qué no te mueves?¿Qué es lo que no has entendido? Ya no nos soportamos y la culpa es tuya. No se te ocurra negarlo. ¿No dices nada?

Miau


miércoles, 18 de junio de 2025

Cómo empezar tu novela: sexta clase

 

Presentación para editores

Lo primero que tenemos que hacer con nuestra obra es registrarla. Se puede hacer por internet, a través de la Oficina de registro de la Comunidad de Madrid. Se paga una tasa de unos 13 euros y se sube un archivo PDF con la obra. Así queda registrada la propiedad intelectual de la misma.

Para conseguir el ISBN hay que acudir ala oficina del ISBN y pagar una tasa de unos 33 euros, aunque de eso se encarga la Editorial.

También es recomendable registrar la obra en CEDRO para cobrar los derechos de reproducción.

A la hora de mandar nuestro libro a una editorial, lo primero que haremos es seleccionar las que nos interesan según el tipo de obra que queramos publicar. Luego buscamos el contacto en la su web y les mandamos una presentación, normalmente por email.

La presentación debe constar de los siguientes elementos:

1-      Breve presentación del autor

2-      Motivación que te ha llevado a escribir ese libro

3-      Breve sinopsis

4-      Aspectos técnicos destacados de la obra: Voz, tono, género…

5-      Referentes de la obra: qué tipo de autores o libros te han inspirado. A qué se puede parecer tu obra.

6-      Tamaño estimado de la obra en número de palabras.

7-      Fragmentos de la obra: puede ser el primer capítulo o un relato o cuento si es una recopilación. No debería de ocupar más de tres páginas.

Mucho cuidado con las faltas de ortografía, de estilo o gramática. A las editoriales llegan mucho escritos y si se encuentran con este tipo de errores suelen desestimarlos de inmediato.

 

La península de las casas vacías, David Uclés

Los escorpiones, Sara Barquinero

 

Peor inicio de novel de todos los tiempos

 

Edward George Bulwer-Lytton, novelista y autor dramático, se ha hecho famoso por escribir el peor inicio de novela a de la historia:

“Era una noche oscura y tormentosa. La lluvia caía en torrentes, excepto a intervalos ocasionales, cuando era interrumpida por una violenta ráfaga de viento que barría las calles (pues es en Londres donde transcurre nuestra escena), repiqueteando contra los tejados y agitando fieramente la exigua llama de las lámparas que luchaban contra la oscuridad”, Paul Clifford

Se ha hecho viral por esto y, Scott Ricie, incluso creó unos premios en su honor que galardona los peores comienzos de novelas publicadas.

El inicio de Bulwer-Lytton es grandilocuente, con figuras sin sentido como la de las exiguas llamas luchando contra la oscuridad, acotaciones innecesarias y no cuenta nada acerca de la acción.

 

Como curiosidad, nombrar también una novela que tiene muchos comienzos: Si una noche de invierno un viajero, Italo Calvino.

miércoles, 4 de junio de 2025

Cómo empezar tu novela: quinta clase

 

Las funciones de Propp

Vladimir Yakovlevich Propp fue un antropólogo y lingüista ruso, dedicado al análisis de los componentes básicos de los cuentos populares rusos para identificar sus elementos narrativos irreducibles más simples. De su estudio surgieron las 31 funciones de Propp:

0. Exposición de la situación inicial: aquí el narrador informa de las características de la familia, o el nacimiento sobrenatural del héroe, o todo aquello que deba saberse antes de que comience la acción.

1. Alejamiento: uno de los miembros de la familia se aleja de la casa. Bien se va a trabajar, a la guerra, al bosque a buscar fresas o bien el resto de su familia muere. El caso es que un personaje (la víctima) se queda solo.

2. Prohibición: recae sobre el personaje una prohibición. A veces la prohibición la encontramos en forma de consejo, o bien en su forma inversa: una orden o proposición (hacer algo, llevar algo). Es el conocido: «No te entretengas por el bosque y no hables con el lobo, Caperucita».

3. Transgresión: se transgrede la prohibición. No se cumple la prohibición o la orden. Hace su entrada el agresor (villano).

4. Interrogatorio: El agresor intenta obtener noticias. El agresor trata de descubrir lo que oculta la futura víctima («¿a dónde vas, Caperucita?»), o al revés: la víctima pregunta a su agresor.

5. Información: el agresor recibe informaciones sobre su víctima. Por ejemplo: el espejo mágico le revela a la madrastra que Blancanieves, que sigue viva, es la más bella.

6. Engaño: el agresor intenta engañar a su víctima para apoderarse de ella o de sus bienes. El villano suele transformarse tomando un aspecto distinto y actúa mediante la persuasión, la magia o la violencia.

7. Complicidad: la víctima se deja engañar y ayuda así a su enemigo a su pesar. Acepta la manzana envenenada, cae en el pacto engañoso…

8. Fechoría: el agresor daña a uno de los miembros de la familia o le causa perjuicios. Mientras que las anteriores funciones son «preparatorias», la fechoría constituye la primera función verdaderamente relevante en la trama, porque es la que da al cuento su movimiento. De hecho, Propp señala que el cuento puede prescindir de las anteriores y comenzar directamente con la fechoría o sus consecuencias. Puede adoptar diversas formas: rapto, robo, destrucción, daño físico, desaparición, extorsión, expulsión, embrujo, muerte, amenaza, encierro, exigencia…

8a. Carencia: algo le falta a los miembros de la familia o tiene el deseo de poseer algo. La carencia puede ser consecuencia de la fechoría (por eso se considera parte de la misma función), que da lugar a una búsqueda para repararla, o ser una carencia ya existente. El protagonista tiene el deseo de poseer una esposa o una espada mágica, y se lanza en su búsqueda.

9. Mediación, momento de transición: se divulga la noticia de la fechoría o de la carencia, se dirigen al héroe con una pregunta o una orden, se le llama o se le hace partir. Es el momento en el que aparece el héroe. Propp distingue entre dos formas o categorías de héroe asociadas a la función: el héroe-víctima, sobre el que recae la fechoría, o bien el héroe-buscador, que debe restaurar la carencia.

10. Principio de la acción contraria: el héroe-buscador acepta o decide actuar.

11. Partida: el héroe se va de su casa. El héroe parte hacia su búsqueda o se aleja en busca de aventuras. Entra en escena un nuevo personaje: el donante o proveedor. Este nuevo personaje le ofrece un medio (generalmente mágico) con el que puede solucionar el daño sufrido, pero para conseguirlo debe someterse a diversas pruebas.

12. Primera función del donante: este nuevo personaje le pide una acción al héroe a fin de ponerle a prueba para recibir el objeto mágico. Puede ser una prueba en sí, o un interrogatorio, una petición, o un ataque.

13. Reacción del héroe: puede ser positiva o negativa. El héroe puede superar la prueba o no.

14. Recepción del objeto mágico: el héroe obtiene el objeto, que puede ser un animal, un arma, un instrumento, un don, unas palabras mágicas… La forma en que el héroe obtiene el objeto también puede variar de unas historias a otras; a veces es una recompensa, otras lo consigue tras una lucha, o mediante el robo, por azar…

15. Desplazamiento: el héroe es transportado a otro reino o lugar donde se encuentra el objeto de su búsqueda.

16. Combate: el héroe y el agresor se enfrentan en un combate. Puede ser una lucha o una competición.

17. Marca: el héroe recibe una marca (habitualmente una herida) durante el combate.

18. Victoria: el agresor es vencido.

19. Reparación: la fechoría inicial es reparada o la carencia colmada. Señala Propp que en este punto el cuento alcanza su culminación. Es el clímax de la trama, cuando la fuerza antagonista ha sido vencida y el héroe consigue el objeto de su deseo.

20. La vuelta: el héroe regresa al mundo del que partió.

21. Persecución: el héroe es perseguido.

22. Socorro: el héroe es auxiliado o escapa de su perseguidor. Para ello, a veces el héroe se transforma en otra cosa o se oculta en alguna parte. Muchos cuentos tienen en esta función su final, aunque no siempre. A veces reaparecen los perseguidores o se somete al héroe a nuevas desgracias, o se repiten las fechorías (otro rapto, otro embrujo, otra muerte) con nuevos agresores.

23. Llegada de incógnito: el héroe llega a su casa o a otro reino extranjero y toma la identidad/apariencia de un aprendiz, cocinero, mendigo… Por ejemplo, Ulises haciéndose pasar por un mendigo a su llegada a Ítaca.

24. Pretensiones engañosas: un falso héroe reivindica para sí pretensiones engañosas. Aquí entra en escena el falso-héroe, que puede ser un personaje que haya participado en el cuento en una de las funciones anteriores y llegado a este punto pretenda reclamar para sí la fama y la victoria conseguida por el verdadero héroe.

 

25. Tarea difícil: se propone al héroe una tarea difícil, que puede ser en forma de prueba, adivinanza, obligación…

26. Tarea cumplida. El héroe realiza la tarea: Ulises gana la competición contra los pretendientes.

27. Reconocimiento: el héroe es reconocido. Esta función es similar a la anagnórisis del héroe en el teatro griego, donde se descubre la verdad sobre el héroe, a veces gracias al cumplimiento de las pruebas, otras se reconoce al héroe por sus marcas de nacimiento u objetos que le han sido entregados… Es el momento donde los hijos perdidos se reencuentran con sus madres, los hermanos separados se reconocen, y los reyes vestidos de mendigo abandonan su disfraz.

28. Descubrimiento: el falso héroe o el agresor malvado quedan desenmascarados. Cuando fracasan en la tarea que sí ha completado el héroe: los otros caballeros no son capaces de sacar la espada mágica de la piedra o las hermanastras de Cenicienta no son capaces de meter sus pies en el zapato de cristal.

29. Transfiguración: el héroe recibe una nueva apariencia. El príncipe sapo se convierte en humano, la mendiga se viste con ropas lujosas…

30. Castigo: el falso héroe o el agresor es castigado.

31. Matrimonio: el héroe se casa y asciende al trono. Es el «vivieron felices y comieron perdices». Constituye la recompensa final, a menos que se produzca una nueva fechoría antes del casamiento o la obtención del premio, y se inicie una nueva secuencia para vencer al agresor.

No se tiene que cumplir todas, pero el orden sí que es importante.

El viaje del héroe

Joseph John Campbell es un mitólogo que buscaba el monomito o mito único, que es su modelo para definir el modelo básico de los relatos épicos de las mitologías.

El héroe y las mil caras




Diagrama

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El viaje del héroe sirve de guía para estructurar la novela. También ayuda cuando toca revisar y reescribir.

El viaje del héroe es un proceso natural. No hay que darle muchas vueltas ni forzarlo. Es un esquema que funciona muy bien con los lectores.

En El viaje del escritor, Christopher Vogler nos habla de una teoría literaria que nos habla del viaje del héroe entrando en materia literaria.

El héroe concentra toda la acción y el cambio en su figura.

Siempre hay una muerte simbólica del héroe porque contamos una historia para hablar de un cambio.

Bartleby, el escribiente, Herman Melville.

Imagen que contiene Diagrama

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Los arquetipos que surgen en el viaje del héroe son emanaciones del subconsciente colectivo.

Puede haber un protagonista encubierto, sería la figura del embaucador (pícaro). Es un antihéroe, un héroe buscón y suele ser un aliado del héroe. Se puede contar la historia de este personaje.

El mentor suele ser un héroe que ya ha pasado por su propia aventura y tiene la experiencia y el conocimiento que debe de enseñar al nuevo héroe.

No hay que entender este esquema de forma literal.

Heraldo es el que trae la noticia.

La figura cambiante es un personaje esquivo. Puede ser aliado en un momento y enemigo en otro y viceversa.

La sombra es el antagonista. El reverso tenebroso del héroe.

Si el héroe es negativo, la sombra será positiva. Es la némesis.

Puede haber una evolución de los arquetipos.




La guerra de la Galaxias es un ejemplo perfecto que refleja el viaje del héroe.

Tipos de comienzos

-          Ad ovo: Avanzar desde el principio (Mundo ordinario).

-          In media res: Comenzar por la mitad para ir narrando la parte del comienzo más adelante.

-          In extrema res: Comenzar desde el final.

-          Ad livitum: Comienzo libre.

La historia puede comenzar desde cualquier punto, pero eso tiene sus consecuencias.

Tarea: Revisar la sinopsis o resumen y reescribirla aplicando lo aprendido.



miércoles, 21 de mayo de 2025

Cómo empezar tu novela: cuarta clase

 

Voz Narrativa, tono y atmósfera

En la novela hay un aura en la que te sumerges cuando empiezas a leer. Como si fuera una banda sonora que hace aflorar los sentimientos.

Comienzo de La ciudad y sus muros inciertos, Haruki Murakami

La nostalgia y los rasgos fantásticos van a dominar toda la novela de Murakami.

En el primer capítulo se suelen definir la voz narrativa, el tono y la atmósfera de la historia, aunque el tono puede variar. Gracias a las primeras páginas sabemos a qué gnéreo puede pertenecer la novela.

En el caso de La ciudad y sus muros inciertos hay ambigüedad. Incluso, podemos pensar que lo elementos mágicos son metafóricos.

En las primeras páginas se firma un pequeño contrato con le lector.

Voz narrativa

Es la voz del narrador, de quién está contando la historia. Es como un hipnotizador que va a sumir al lector en un trance, el de la historia que vamos a vivir a continuación. Te introduce en la historia, pero no la dirige. La historia la dirige el autor de la misma. El narrador no es el autor en sí mismo, sino otro actor que puede salir a escena o no dentro de la historia.

El narrador homodiegético es el que aparece dentro de la historia y, el heterodiegético, el que no aparece.

Un narrador en tercera persona es heterodiegético porque es como un dios, una voz en off, pero sigue siendo un personaje que aporta una visión subjetiva a la historia.

Hoy en día, lo habitual es que se metan en la cabeza de los personajes, pero existe el narrador en tercera persona que no se mete en la cabeza de los personajes. Se le llama narrador cámara.

Según el narrador, cambia mucho la voz, que es como la música de la novela.

El narrador en tercera persona suele sonar un poco distante, en general.

El narrador siempre presenta carácter y personalidad propia, aparezca o no en la narración. Y ese hecho hay que tenerlo en consideración. Es como la máscara que me voy a colocar a la hora de contar la historia.

El narrador tiene un papel en la historia, aunque a veces no sea del todo evidente. Los lectores suelen identificar al narrador con el escritor y eso es un error.

Vamos a conocer la voz del narrador por lo que nos cuenta, pero también es importante lo que no cuenta. Es importante dosificar la información. No hay que tener demasiada prisa a la hora de soltar información.

También hay que considerar la idea de que ningún narrador es totalmente objetivo. La historia se cuenta desde el punto de vista de un narrador concreto, con una ideología determinada y un punto de vista personal. La misma historia se puede contar de mil maneras diferentes.

Tono

Se refiere a la emoción que el narrador expresa hacia los hechos que está contando. Es la forma en la que se siente. El tono puede variar a lo largo de la novela, pero tiene que mantener una coherencia con el tono que dirige la historia general.

Las palabras tienen dos valores:

-          Denotativo: El significado literal de la palabra

-          Connotativo: Aquello que rodea a la palabra y que va más allá de su significado literal.

Se puede usar la puntuación y el ritmo para marcare l tono. Las frases cortas son más concisas y directas. Las frases largas se hacen más complejas de leer. Va a sonar totalmente diferente si utilizo un tono u otro.

Atmósfera

Combinación de voz narrativa y tono junto a una estimulación sensorial determinada: clima, textura, luces, sonidos, sombras, olores… son todos los elementos que crean el universo de nuestra novela.

Con la atmósfera envuelvo al lector en un universo muy determinado para provocar un trance. La atmósfera es el alma del relato. Consigue transmitirnos emociones concretas. Los detalles son importantes.

Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, Haruki Murakami

Existen muchísimos tipos de atmósferas: Terror como It de Stephen King; Apocalipsis como Guerra mundial Z de Max Brooks; Distópicas, como 1984 de George Orwell; Romántica como Orgullo y prejuicio de Jane Austen; Misterio como La caída de la casa Usher de Edgar Allan Poe

Debemos meditar acerca de cual es la emoción principal que quiero transmitir con mi texto y, con arreglo a eso, vamos a construir el escenario. Funciona muy bien la yuxtaposición de elementos contrarios, pero hay que saber manejarlo bien para no defraudar las expectativas del lector.

El desayuno de los campeones de Kurt Vonnegut

Tarea: Revisar el primer capítulo y meter elementos atmosféricos y el tono del narrador según lo que queramos transmitir.