martes, 3 de febrero de 2026

Taller Escribir literatura I y J: Tarea 3. Encajar la historia de nuestra sinopsis en el paradigma de Syd Field.

 

Ejercicio 3: Encajar la historia de nuestra sinopsis en el paradigma de Syd Field.

Escala de tiempo

El contenido generado por IA puede ser incorrecto.

En la vida real no se respawnea

ACTO I

Presentación de personajes (fichas de personajes. Ejercicio 4).

Incidente inicial: El protagonista desea unas recompensas especiales de un juego de móvil y rompe las reglas de su instituto. Le pillan y le quitan el móvil, pero aún le queda otra oportunidad para conseguir las recompensas, así que en el último momento, decide esconderse en el baño para recuperar su móvil, que, supuestamente, tiene su tutor en el cajón de la mesa del profesor de su clase.

Incidente incitador: El móvil, evidentemente, ya no está en el cajón. Pero se encuentra con que la pizarra electrónica está encendida y que le absorbe para hackearle el cerebro. Ahora ve barras de vida sobra las cabezas de los que le rodean y, si les toca un brazo, aparece la pantalla de habilidades. Igual que en un videojuego.

Punto de giro 1: descubre que su mejor amigo tiene el nivel de vida bajísimo. Intentando subir su barra de vida, el protagonista se dará cuenta de que conocía muy poco de su amigo.

ACTO II

Obstáculos: Si el protagonista pensaba que, con no acercarse a la pizarra, ésta no podría alcanzarle, estaba equivocado. Ante sus ojos aparecen mensajes y opciones cerradas que tendrá que ejecutar siguiendo su intuición, sentido común y conocimientos sobre los videojuegos. La pizarra electrónica y sus reglas son un engorro, pero la vida real no se queda atrás. ¿Por qué la gente le pone tantas piedras en el camino y se las ponen a sí mismos?

Es el momento de hacer aliados y adversarios, de las traiciones, cambios de bando, misiones, minijuegos, recompensas, penalizaciones, descubrimientos…

Punto de giro 2: la pizarra no es el antagonista real, hay alguien detrás… o algo, porque Manu no está muy seguro de que eso sea humano, pero lo que sí tiene claro es que ahora sabe dónde puede encontrarlo y que tiene que confrontarlo si quiere llegar hasta el final de este juego en la vida real.

ACTO III

Clímax: Batalla final. El protagonista y sus aliados pondrán en marcha su estrategia final para enfrentar al antagonista. Este plan lo harán fracasar, sin mala intención, personajes antagonistas secundarios.

Finalmente, se descubre que la entidad misteriosa sólo le ha dado al protagonista un fuerte sentimiento empático y de consciencia del entorno con una forma visual y reconocible para él, que le hace ver más allá de su ombligo y a través de las capas superficiales que las personas anteponen a sus “Yo” más profundos.

lunes, 2 de febrero de 2026

Taller Escribir literatura I y J: Tarea 2. Mostrar, no contar

Ejercicio 2: Escribir un párrafo en el que el personaje sienta una emoción pero que no se cuente, que se muestre. No se puede usar la palabra clave de dicha emoción. Luego la clase dirá qué emoción identifica del texto de cada alumno. 6 u 8 líneas de un solo personaje.

Tragó saliva con esfuerzo. Observó como los pelos de sus brazos se ponían de punta poco a poco. Agudizó el oído. Silencio. Sus latidos bajaron un poco el ritmo. A lo mejor se lo había imaginado. Mientras pasaba a la siguiente página del libro, volvió a escucharlo. Otro paso. Esta vez más cerca. La página se quedó a medio camino entre sus dedos, agarrotados.


sábado, 31 de enero de 2026

Taller Escribir literatura I y J: Tarea 1. Dos formas de contarlo

Ejercicio 1: Escribir el mismo momento para dos edades diferentes, una para lectores de 8 a 10 años y otra para lectores 13 a 15. Entre 5 y 6 líneas cada versión. No cambia lo que pasa, cambia cómo se cuenta.

Lectores de 8 a 10 años: El bicho se tragó a su compañera de un bocado. Samuel golpeó con fuertes martillazos la enorme panza. Tras un ruido burbujeante, que surgió de lo más profundo de la monstruosa garganta, Sara reapareció hecha un asco y llena de babas. Un inmenso ojo amarillo se fijó en el improvisado héroe. Samuel tragó saliva, cerró los ojos y se abrazó a su martillo como si fuera un salvavidas y él estuviera en medio del océano. El apestoso olor del aliento del inmenso sapo invadió sus fosas nasales. Gotitas de saliva se le pegaron al cuerpo y se mezclaron con su sudor. Iba a ser devorado sin remedio.

 

Lectores de 13 a 15 años: Samuel vio, horrorizado, cómo la boca del bicho se cerraba sobre su compañera. Sin pararse a pensar, se lanzó a dar martillazos como loco en su blanduzco estómago, salpicado de llagas purulentas y malolientes. Ni siquiera le parecía que ese aullido salvaje que castigaba sus oídos saliera de su propia garganta. Con un sonido burbujeante, la criatura regurgitó a Sara, que cayó, despatarrada y temblorosa, en el suelo de ajadas baldosas blancas y negras. Un ojo amarillento se fijó en el improvisado héroe, que se había quedado paralizado ante la reaparición de la becaria. El chico tragó saliva con dificultad y cerró los ojos preparándose para ser devorado. Cuando notó el aliento del monstruoso sapo en el rostro, sus temblores se agudizaron, convirtiéndose en convulsiones incontrolables. Pequeñas gotas de saliva se le pegaron al cuerpo, mezclándose con el sudor que empapaba su camiseta. Se aferró con desesperación al martillo como si fuera un salvavidas, pero en el fondo, sabía que estaba perdido.

jueves, 29 de enero de 2026

Taller Escribir literatura infantil y juvenil: Clase 2

 Técnica literaria

La estructura que se sigue en la literatura infantil y juvenil suele ser la de inicio, nudo y desenlace. Lo difícil es saber qué abarca cada parte y qué incluyen, sobre todo el nudo.

La trama es la sucesión de acontecimientos que ocurren en nuestra historia con relación causal (causa-efecto). Aunque algunas tramas de literatura infantil pueden ser consecutivas y no causales, pero no suele ser lo norma. Consecutiva significa que las acciones no tienen consecuencias entrelazadas con las siguientes acciones.

También hay que tener en cuenta que la realidad no suele funcionar bien dentro de la ficción porque suele ser caótica y la ficción necesita selección, orden y sentido.

Para ilustrar esta afirmación contamos co la anécdota de Michael Fagal

El 9 de julio de 1982, Michael Fagan, un desempleado británico de 33 años, protagonizó una de las mayores brechas de seguridad del Palacio de Buckingham al entrar por una ventana, recorrer los pasillos y llegar al dormitorio de la reina Isabel II, con quien mantuvo un breve diálogo tras evadir la guardia real.

Aquí se detallan algunas anécdotas y hechos destacados del incidente:

La entrada y el paseo: Fagan escaló un muro de 4 metros con alambre de espino y entró por una ventana sin asegurar, llegando a la habitación real tras pasear por los aposentos. Durante el recorrido, incluso se sirvió vino y rompió un cenicero, lastimándose la mano.

10 minutos de "charla": Fagan pasó cerca de 10 minutos en la habitación de la reina. Aunque algunas versiones sugieren una conversación sobre política, Fagan ha mencionado en entrevistas que la Reina salió rápidamente de la habitación para buscar ayuda cuando lo vio.

El botón de pánico fallido: La reina Isabel II presionó el botón de socorro, pero este no funcionó porque los guardias lo habían desconectado, pensando que era un fallo técnico.

El papel del personal: Finalmente, una camarera vio a Fagan y gritó. Fue reducido por Paul Whybrew, un ayudante de confianza de la reina, quien le ofreció un whisky antes de que llegara la policía.

Motivación: Fagan, padre de cuatro hijos, alegó que su entrada se debió a problemas de salud mental y a su descontento con la situación política del país.

Repercusión: El incidente causó un gran escándalo, obligando a reforzar la seguridad, y provocó la dimisión del ministro del Interior tras una disculpa de Margaret Thatcher.

A diferencia de lo retratado en la serie The Crown, Fagan ha descrito el encuentro real como algo más breve y menos político que la ficción.

 

Lo que pasó en realidad no funciona bien en la ficción porque simplemente entró, pero luego se adornó, se ordenó, se seleccionaron los momentos más emocionantes, se les dio sentido (aunque no los tuviera en la vida real) y se preparó para que funcionara dentro de la ficción.

La trama necesita que haya una relación causal para todas las acciones que transcurren en ella y que suene realista dentro de la ficción.

La vida real es caótica y la ficción necesita selección, orden y sentido. Lo que pasa en la vida real a veces no funciona en la ficción. En la literatura infantil y juvenil la trama tiene que ser especialmente clara, lo que no significa que no tenga profundidad. Las elipses son imprescindibles y necesarias porque hay que seleccionar lo importante y dar por supuesto lo no importante. Por ejemplo: si un personaje tiene que ir de A a B y la acción transcurre directamente en B, el trayecto da igual. Cómo llegue a B se puede dejar a la imaginación del lector porque no es importante para la trama.

El conflicto, lo que le pasa al protagonista, debe ser comprensible.

La causalidad es más importante en la literatura infantil y juvenil que el realismo: hay que hilar bien todos los elementos.

A la hora de pensar una historia y de estructurarla se recomienda seguir las recomendaciones de los gurús del guion cinematográfico de Hollywood de los años 70 u 80, cuando unos señores estandarizaron la forma de guinizar películas en Hollywood con un paradigma.

El paradigma de los guiones de Hollywood, popularizado por Syd Field, es un modelo estructural clásico de tres actos (planteamiento, confrontación, resolución) utilizado para organizar la narrativa cinematográfica. Se basa en una estructura lineal donde la acción se divide en aproximadamente 120 páginas, con giros argumentales clave (puntos de giro) que impulsan la trama, enfocado en personajes que buscan objetivos específicos.

Estructura del Paradigma (Modelo de Syd Field)

Acto I: Planteamiento (Páginas 1-30): Presenta el mundo del personaje, el conflicto principal y culmina con el primer punto de giro (plot point I), que cambia la dirección de la historia.

Acto II: Confrontación o Nudo (Páginas 30-90): El protagonista enfrenta obstáculos para alcanzar su objetivo. Incluye un "punto medio" (midpoint) hacia la página 55 y un segundo punto de giro cerca de la página 85.

Acto III: Resolución (Páginas 90-120): Se desarrolla el clímax y se resuelve el conflicto principal, cerrando la historia.

Elementos Clave

Incidente Incitador: Acontecimiento que pone en marcha la trama principal, usualmente en los primeros minutos.

Puntos de Giro (Plot Points): Escenas que enganchan la acción y hacen girar la historia hacia un nuevo acto.

Personajes: Se busca que sean memorables, con objetivos claros y complejos, evolucionando a través del conflicto.

Este modelo no es una fórmula rígida, sino una guía para estructurar la narrativa, a menudo descrita como la norma en la industria comercial para asegurar un ritmo y desarrollo coherentes.

Otro aspecto muy importante: mostrar no contar (frase de Henry James)

No me cuentes que está feliz, muéstramelos describiendo el ambiente, sus expresiones, sus acciones, sus reacciones, mediante el diálogo… para que yo lo perciba por mí mismo como lector. Hay que mostrar acciones, gestos, situaciones… pero evitando los juicios del narrador sobre el personaj o descripciones literales.

Con los primeros lectores todo es más explícito y lo podemos complicar cuanto más años tengan nuestros lectores.

Tenemos que tener muy presente la búsqueda de la naturalidad, porque literatura infantil y juvenil tiene que entretener, divertir y buscar la empatía del lector para que siga leyendo. No busca educar porque para eso el niño tiene otras vías que les satisfacen más.

El atractivo está en buscar esa naturalidad y en que seamos concretos. Antes de retorcer el lenguaje y jugar con él nos debe preocupar más intentar buscar la naturalidad y concreción para que se entienda.

Los lectores de este tipo de literatura acostumbrar a rechazar lo que suena forzado.

Lo más importante es la historia, los personajes, el ambiente y buscar la conexión con el lector. Eso es mucho más importante que, por ejemplo, la voz narrativa.

El estilo natural debería ser invisible, plano (por lo menos en los que son escritores nóveles para ir aprendiendo) Hay que tener en cuenta el vocabulario, que aprendan palabras no es el fin, el objetivo final es entretener, divertir y provocar la reflexión.

Un ejemplo de libro bien escrito, pero demasiado complicado para niños es Momo, de Michael Ende.

Fragmento del inicio de Momo:

Texto, Carta

El contenido generado por IA puede ser incorrecto.

Texto

El contenido generado por IA puede ser incorrecto.

Imagen que contiene texto, periódico

El contenido generado por IA puede ser incorrecto.

 

El estilo es excelente, pero da muchos rodeos para situar donde vive Momo. Hay que ser más directos. Es muy fácil que el niño se aburra y cierre el libro.

Los primeros lectores exigen estructuras de sujeto+verbo+predicado. A medida que crecen se van metiendo coordinadas y subordinadas cada vez más complicadas. Y pasaremos de frases cortas a párrafos cada vez más largos. Pero hay que hacerlo poco a poco. Hay que ser precisos.

Los personajes infantiles deben hablar como niños, pero si el narrador no es un niño debe hablar como un adulto, pero sin adornos, sin términos complicados. Hay que eliminar onomatopeyas y chascarrillos. Hay que buscar cierta precisión. Se trata de olvidarnos que estamos escribiendo. Tenemos que centrarnos en contar historias y en meternos en la voz de los personajes. Lo importante, al principio, es olvidar que estamos escribiendo y meternos en la historia.

 Abstracción y concreción

Hay palabras que son concretas, como mesa, ordenador, chuleta…; y otras que son abstractas, como amor, felicidad, desolación…. Escribir es parecido a dibujar. Si el escritor escoge una palabra concreta va a tener que ir adornándola para que el lector pueda visualizarla.

Ej: Una larga mesa agrietada con olor a moho y manchas imposibles de identificar.

Esto es un ejercicio de concreción.

Si el escritor escoge una palabra abstracta nos remite a un concepto muy amplio que es más difícil de visualizar. Tenemos que lograr que el lector lo visualice sin leer la palabra abstracta que es demasiado general. Cada uno visualiza la alegría de una forma diferente, pero si leen que “a la niña le comenzaron a brillar los ojos a medida que leía la carta hasta que los lagrimones comenzaron a correr por su mejilla y barbilla sobrepasando la enorme sonrisa que afloró en su cara con la última línea”, entiende que ala niña le ha emocionado algo que ha leído y que la ha hecho muy feliz.

Tenemos que lograr que el lector visualice lo que lee.

Otro ejemplo es hablar de un paisaje y decir simplemente que es bonito. Cada lector visualizará en su mente un paisaje que sea bonito y serán todos diferentes. Si más adelante introducimos, por ejemplo, amapolas es ese paisaje y el lector no lo tenía así en su mente le rechinará. Por eso hay que dejar muy claros los elementos importantes desde el inicio para que el lector los reconozca y tenga esa imagen en mente mientras lee. Cuando se habla de un paisaje tenemos que empezar con cosas concretas y entendibles. Hay que situar el paisaje en algo concreto que para que lector lo visualice.

Los sentimientos y sensaciones son más abstractas y hay que recurrir a las escenas, a los momentos, tenemos que ver a los personajes sentir. No quiero saber que es feliz o que está triste. Quiero verlo.

La trama es como la vida real y se elimina de ella todas las partes aburridas.

Ejercicios

Ejercicio 1: Escribir el mismo momento para dos edades diferentes, una para lectores de 8 a 10 años y otra para lectores 13 a 15. Entre 5 y 6 líneas cada versión. No cambia lo que pasa, cambia cómo se cuenta.

Ejercicio 2: Escribir un párrafo en el que el personaje sienta una emoción pero que no se cuente, que se muestre. No se puede usar la palabra clave de dicha emoción. Luego la clase dirá qué emoción identifica del texto de cada alumno. 6 u 8 líneas de un solo personaje.

Ejercicio 3: Encajar la historia de nuestra sinopsis en el paradigma de Syd Field.

Comentarios a ejercicios presentados en clase: No vale la casualidad, sólo la causalidad. Con las resoluciones tipo deux ex machina en las que el escritor se saca algo de la manga que no se veía venir en la historia el lector se siente engañado.

lunes, 26 de enero de 2026

Taller Escribir literatura I y J: Tarea 2. Sinopsis: En la vida real no se respawnea


En la vida real no se spawnea 

Público recomendado: de 11 a 14 años.

Manu cursa 2º de la ESO en un instituto público, sin llamar mucho la atención ni resaltar de ninguna manera. Sobrevive entre cincos pelados y un grupo de amigos reducido, pero bastante confiable. Lo único que da emoción a su vida son los videojuegos Dark Soul, los indies y los de mundo abierto. Sólo es feliz delante de la pantalla, aunque, para ser totalmente sinceros, es una felicidad relativa, porque está salpicada de frustraciones y ataques de ira descontrolada traducidos en una sarta de barbaridades, que salen de su boca a un volumen moderado para no hacer saltar las alarmas maternales.

Todo iba bastante bien hasta que acepta un reto de forma impulsiva en un mal día: esconderse en el baño y pasar una noche en el Insti, ¿qué podía salir mal? ¿Quizá que te engulla de una pieza la pizarra electrónica y te escupa después de hackearte el cerebro sin permiso? 

Pues justo eso fue lo que le pasó a Manu. Ahora puede ver el nivel de vida y las estadísticas de las habilidades de todos los que le rodean, como si estuviera dentro de un videojuego, pero en la vida real. Y se da cuenta de que a su mejor amigo le queda muy poco de su barra vital. Está en sus manos completar las misiones que le presenta el sistema para lograr rellenársela antes de que se le vacíe del todo y sólo le quede lamentar su pérdida. 

La pizarra no se lo pondrá fácil en esta aventura, a contrarreloj, que le obligará a abrir los ojos a otras realidades, poco visibles, de su entorno, en las que nadie es lo que quiere aparentar ser. En el camino, Manu descubrirá; a base de sudor, sangre y lágrimas; que una máquina puede tener un sentido del humor muy negro y una forma muy extraña de conseguir lo que quiere. Pero ¿qué quiere la pizarra? Nuestro protagonista va a tener que descubrir su lore sin la ayuda de Youtube y Tik Tok para poder ganar la partida sin dejarse la cordura en el intento.

Temas: depresión juvenil, baja autoestima, máscaras y escudos emocionales, problemas de personalidad, adicciones digitales, hipocresía social.


viernes, 23 de enero de 2026

Taller Escribir literatura I y J: Tarea 1. Cinco cosas que te llamen la atención. Disparador creativo

Las elaboradas mentiras de mi hijo pequeño me alucinan. Por ejemplo, cuando le dije que no se comiera un segundo polvorón y me contestó que venía del futuro, por lo que estaba masticando el mismo polvorón que aún no había abierto en el presente. Incluso se planteó entrar en un bucle temporal e ir a por otro, pero no coló.

Me apenan las fantasiosas ideas que bullen en mi cabeza día y noche y que nunca serán plasmadas en negro sobre blanco por falta de tiempo. Con lo que, tal como vienen, se van.

Que resulte tan fácil vender tu alma por necesidades tecnológicas, creadas artificialmente, me hace reflexionar sobre, si algún día, llegaré a conocer el verdadero precio, sobre mi identidad y capacidad de decisión, de esta total conectividad.

Todas las primaveras, comienza el éxodo de las cucarachas que huyen de los fumigadores de alcantarillas para acabar muriendo aplastadas o gaseadas en mi casa, haciéndome vivir momentos de verdadero asco y terror

Skynet habita en uno de los pasillos de mi escuela. Todos los días le doy los buenos días y eso me contesta en Morse que no se apodera de la humanidad porque no quiere.

jueves, 15 de enero de 2026

Taller Escribir literatura infantil y juvenil: Clase 1

En la literatura juvenil e infantil hay fronteras, pero poco definidas. Lo que de verdad importa son los intereses y capacidades del lector, y no su edad. Pero la clasificación se hace por edades.

-          De 2 ó 3 años a 6. Álbum ilustrado: lo que se escribe está muy entrelazado con las ilustraciones. Por eso, a la hora de escribir hay que tener muy en cuenta la parte gráfica. Ej: Jon Klassen juega con las contradicciones entre sus textos e ilustraciones

-          De 6 a 7 años. Primero lectores. Unas 100 palabras. Son muy cortos porque van destinados a aprender a leer. Ej: Escuela de monstruos o los libros con pictogramas.

-          De 8 a 11 años. Infantil.  Este apartado se suele dividir aún más entre niños con edades comprendidas entre 8 y 10 años como las novelas de Aan Kadabra y Marcus Pokus de Pedro Mañas; y los de entre 10 y 12 años como Los Futbolísimos o El diario de Greg (ambas sagas).

-         A partir de 12 años. Juvenil. Los niños suelen interesarse por la lectura de textos más densos.

Pero, como ya se ha dicho anteriormente, estas líneas no son inamovibles y existen los lectores precoces y tardíos. Cuando un niño tiene mucho interés en un tema en concreto se suele esforzar más en su lectura. Por ejemplo: Dinosaurios.

Dentro de la literatura Juvenil encontramos esta diferenciación.

-          De 12 a 16: Muy complicada de desarrollar porque hay que conocer muy bien sus problemas, intereses y a qué temas le dan más importancia. Conectar con el lector es fundamental.

-          De 15 a 16: el límite es aún más difuso. Un ejemplo claro de esto es El guardián entre el centeno. Hay quien los mete en literatura juvenil y quien lo estima como literatura adulta. Muchas veces, el que lo escribe no decide que sea literatura juvenil. Es el propio público el que lo acoge con entusiasmo y le hace ganar esa etiqueta. Por ejemplo: el señor de los anillos. Otros libros con límites muy difusos son El principito y El niño del pijama de rayas.

Para escribir una novel es necesario aprender muchas técnicas que han ido surgiendo desde la poética de Aristóteles, siguiendo la estructura y estilos de muchos autores, pasando por los guiones de Hollywood y muchos más estilos y géneros hasta nuestros días.

Hay que construir con mucho cuidado a los personajes (con especial cuidado en los protagonistas y antagonistas), el ritmo, los diálogos (deben parecer naturales, pero no deben trascribir conversaciones reales porque serían ilegibles), temas (qué queremos tratar y cómo), puntos de giro, paradigmas…

En la literatura infantil y juvenil se pueden tratar todos los temas. Lo importante es el enfoque que se le da. Este tipo de libros se leen muy rápido y son fáciles de descubrir y estudiar. Como escritores, tenemos que acercarnos a los libros de otra forma más analítica y no como lectores, buscando tan sólo el ocio y el entretenimiento. Nosotros leemos para aprender y mejorar. Un escritor no sólo lee, también desmonta el libro para descubrir sus errores y aciertos. La lectura para los escritores es un ejercicio. Leemos con más responsabilidad, desgranando elementos.

Los niños son lectores muy exigentes. No hacen el ejercicio de continuar y dar otra oportunidad. En cuanto les aburre lo más mínimo, cierran el libro y a otra cosa.

La literatura infantil y juvenil no es más fácil ni más difícil que la de adultos, sólo tiene potras reglas.

La literatura infantil y juvenil no tiene por qué estar protagonizada siempre por un niño. Que el protagonista sea un niño no convierte automáticamente nuestra historia en literatura infantil y juvenil.

El respeto a la hora de hablar de literatura infantil y juvenil es importante. Hace años, Barco de Vapor era la única oferta de este tipo de literatura que encontrabas en el mercado español. Esto ha cambiado muchísimo. La mayoría de las editoriales le han hecho un hueco a este tipo de literatura y ha habido un impulso gigante a autores españoles.

En Inglaterra, por ejemplo, ya había una industria muy fuerte alrededor de este tipo de literatura, pero en España tardó mucho más. Las editoriales empezaron a poner el foco en este tipo de literatura cuando empezaron a surgir autores españoles potentes.

Dentro de este tipo de literatura es relativamente fácil publicar, porque existe una demanda mucho mayor que la oferta. Además, al niño le interesa más el libro que el autor, no como los adultos. Les da igual que se lo firmen o conocer al autor, ellos sólo suelen querer tener el libro para leerlo.

La lectura atenta de obras de literatura infantil y juvenil nos puede inspirar por eso deberíamos diseccionar las obras que leamos. Este tipo de literatura no está preparada para moralejas o paradigmas. Esto ha funcionado en el pasado porque los niños no tenían tantos recursos a su disposición de forma inmediata. Los niños no leen para aprender, sino para divertirse. Si no les divierte, cierran el libro. Así que el objetivo ha variado y ya no tiene el componente educativo, sino únicamente el de entretener.

Debemos tratar a los niños en su figura como lectores con respeto y escuchar sus intereses y problemas. Aunque a nosotros nos puedan parecer sin importancia, para ellos, sus problemas son enormes y quieren leer sobre ellos con el respeto y la importancia que ellos estiman que merecen para que se sientan identificados y poder acercarnos a ellos.

Hay que bajar la mirada para acercarnos a sus preocupaciones e intereses.

Otro aspecto a tener en cuenta es que los niños tienen una comprensión limitada de lo que leen, que no siempre es la misma porque estamos hablando de una gran diversidad de lectores con diferentes niveles cognitivos y habilidades adquiridas.

Por otro lado, es la única literatura en la que existe la figura de un mediador, ya que son los padres los que compran los libros, con lo que influyen en la elección.

Los guiños a los adultos no suelen funcionar en este tipo de literatura. Los niños se suelen dar cuenta y no les sienta muy bien.

Hay que perseguir la naturalidad de la prosa y que los diálogos suenen a cómo se habla en la franja de edad a la que nos dirigimos, pero sin ser lenguaje oral transcrito porque eso es infumable para un lector.

Hay que aceptar la fantasía del mundo de los niños. En su mundo no operan las mismas reglas que en el de los adultos. En su mundo opera la magia y los sueños de futuro.

La literatura infantil y juvenil se apoya en el concepto técnico que se llama “acción continua”. Si nos detenemos a hacer descripciones larguísimas, el niño se aburre y cierra el libro. Tienen que suceder cosas todo el rato sin parar. Por un lado, es divertido, pero escribir tanta acción continuada es complicado porque tenemos que contemplar todas las causas y efectos de esas acciones constantes.

En la literatura infantil y juvenil todo está bien y hay que deja fuera la vergüenza.

En este tipo de literatura existen las series, las sagas y los libros auto conclusivos.

Las series son aquellas que empiezan con un libro, pero que la historia no continúa en el siguiente libro, sino que son diferentes historias con los mismos personajes. No hace falta leerse el resto de los libros para entender uno de ellos, ni empezar por el primero, aunque éste suele estar bien tenerlo siempre en cuenta porque suele incluir la presentación de los personajes principales, que pueden ir variando un poco en cada libro con desaparición de algún personaje o aparición de alguno nuevo. Las historias se renuevan en cada libro. Los personajes crecen. Las tramas son individuales. Ej: Ana Kadabra y Los futbolísimos.

Las sagas son aquellos en los que hay una continuación de la historia y hay que leerla en el orden indicado. Por ejemplo: Harry Potter. Hay evolución de los personajes y tiene una dificultad técnica muy grande para sus autores a la hora de escribirlos, ya que hay que tener muy claro el esquema general de toda la saga.

Los libros auto conclusivos son aquellos con personajes que nacen y mueren con la primera y la última página del libro. Ej: el pequeño conejo blanco.

En los libros ilustrados lo mejor es que el escritor y el ilustrador sean la misma persona. En caso contrario, que al menos se entiendan muy bien como es el caso de Roald Dahl y Quentin Blake.

Una sinopsis en el mundo editorial es un resumen de la historia que explica quién es el protagonista, qué otros personajes participan en los hechos narrados, qué sucesos tienen lugar, dónde y cuándo. Se cuenta el final porque es un elemento de trabajo del escritor no destinado al lector final. La extensión varía dependiendo en qué punto estemos de la novela. Si estamos al inicio suele ser de media página o una página.

Para presentar una novela a un editor:

1-     Te presentas junto con tu motivación para escribir (Biografía)

2-     Sinopsis

3-     Fragmento de la obra para que vean tu estilo.

La sinopsis nos ayuda a situarnos y organizarnos.

Qué es el logline o concepto: La definición de la historia/novela en el que se explica su peculiaridad, cual es el protagonista y cual es el conflicto en dos frases. En definitiva: de que va la novela.

Análisis de inicios:

Las brujas, Roald Dahl

Texto, Carta

El contenido generado por IA puede ser incorrecto. Texto, Carta

El contenido generado por IA puede ser incorrecto. Texto

El contenido generado por IA puede ser incorrecto. Texto

El contenido generado por IA puede ser incorrecto.

Texto

El contenido generado por IA puede ser incorrecto. Texto

El contenido generado por IA puede ser incorrecto.

 

Entre las claves de su éxito está la maravillosa manera de activar el miedo del lector, al que se dirige directamente, convirtiéndolo en parte de la historia. Hay un “nosotros” en esta historia. Trabaja mucho con la exageración y el humor negro. Empieza con frases muy largas y las va acortando para jugar con el ritmo narrativo y la tensión (las frases cortas y los puntos aceleran el ritmo y las frases largas y las comas los ralentizan). Juega con las contradicciones: lo que dice en la primera frase, lo desmiente en la segunda indicando que “este libro no va de eso”. Busca llamar la atención. Señala la rutina de los niños con elementos reconocibles para ellos para despertar su empatía y complicidad (ej: las fresas con nata). Elimina con un párrafo muy acertado el miedo a la delincuencia real con la que puede estar relacionado el niño lector ya que, a esos, la policía los atrapa, peor a las brujas, no. Enfoca el miedo a una tercera vía, lejos de esos delincuentes o las brujas de cuento, hacia LAS BRUJAS DE VERDAD. Esas brujas utilizan magia, a pesar de que esté apelando a un contexto realista. El escritor usa la magia como elemento terrorífico y luego vuelve a la realidad del niño con párrafos que parecen sacados de un documental (llenos de datos estadísticos). Juega con el realismo y la exageración.  También utiliza los cliffhangers (algo que se deja sin resolver para enganchar al lector. Mantiene la tensión y la alarga para seguir con ello en el siguiente capítulo, episodio, etc. Nos es tan importante para la trama, como para conseguir enganchar al lector). Cuando ya ha obtenido la atención del lector, se permite bajar el ritmo y hacer las frases más largas y así el lector se convierte en confidente- cómplice. Luego vuelve a dar tensión introduciendo de nuevo frases cortas y vuelve a apelar a la realidad del día a día del niño. Después de este inicio, el lector que ya está dentro necesita continuar la historia. Roald Dahl supo mantener el oído en las problemáticas infantiles y las contaba en sus textos.

 

Manolito Gafotas, Elvira lindo

Texto

El contenido generado por IA puede ser incorrecto. Texto

El contenido generado por IA puede ser incorrecto. Texto, Carta

El contenido generado por IA puede ser incorrecto. Texto

El contenido generado por IA puede ser incorrecto.

 

El contexto se sitúa en un escenario español bastante general y amplio que apela a una realidad muy concreta. Destaca la oralidad del protagonista, es el narrador de la historia. Nos explica su visión desde su voz. Su forma de hablar es muy verosímil, pero no realistqa. Si transcribimos como hjablamos serúa horrible de leer. A la hora de escribir hay que reescribis dejando fuera repeticiones e imperfecciones  para salvaguardar el sentido.

¿Los niños hablan así? No. ¿Suenan así? Sí.

La autora juega con los castizo español. Al presentar al mejor amigo juega con una enorme contradicción que pone en relieve la humanidad del portegonista. Ala hora de crear personajes hay que tener en cuenta que los que más gustan son aquellos que tiene contradicciones.

En un texto muy corto, Elvira Lindo presneta al protagosnita, su mejor amigo, al padre y a la madre a un ritmo muy rápido. También presenta el entorno.

Otro acierto de la autora es la reivindicación de lo malo: al protagonista le dolía cuando le llamaban cuatro ojos, pero ahora que tiene mote, convierte Gafotas en su bandera y lo luce con orgullo.

Ejercicio 1: Escribimos sobre 5 cosas que nos hayan llamado la atención: emociones, preocupaciones, personas, situaciones…

Ejercicio 2: Breve sinopsis en leque elegimos tipo de lector por edades y presentamos una idea de historia que debe incluir quién es el protagonista, su edad, qué desea o necesita y cual es el problema inicial que se plantea.