El sentido de lo bello ha ido cambiando con el tiempo, junto con los cambios que va sufriendo la cultura. Desde el concepto de Apolíneo de la antigua Grecia se han dado ciertos cambios según la demanda y carencias del ser humano.
El decadentismo del siglo XIX desembocó en el feísmo, aunque
hay antecedentes que datan de fechas anteriores al siglo XIX, por ejemplo,
Francoise Vellon, del que ya hablamos en una sesión anterior y que pertenece a
la Edad Media, en el que la ideología se basaba en que el ser humano vive en
valle de lágrimas en espera de la recompensa divina prometida de la otra vida.
Vellón se reía de la sociedad que le tocó vivir.
En el siglo XIX se publican Las flores del mal de
Baudelaire, que es un culto a lo feo y a la tristeza. Se pone de moda el
viajero dentro de su propia ciudad. Edgard Allan Poe inauguró este movimiento
del viajero en su propia ciudad con “El hombre en la multitud”.
Baudelaire reflexiona sobre la parte fea de París y lo
vuelve estéticamente bello. Rompe con el Romanticismo e inaugura el Simbolismo.
Arthur Rimbaud, siguió esta tendencia con su Venus
Anadiomena, un poema en el que describe a una mujer fea y enferma de una forma
muy bella. Surge un nuevo referente cultural.
Trash significa basura en inglés. No es un subgénero. Se
relaciona con un tipo de literatura basura de mala calidad, pero también tiene
mucho que ver con otro tipo de literatura que coge lo desagradable y sucio como
temas de sus textos. Éste es un Trash interesante que rompe con los moldes más
canónicos. El narrador cuenta las cosas que suceden sin eufemismos, de forma
directa y sin “paños calientes”.
El realismo sucio norteamericano se compone de obras
realistas que hablan de realidades sucias. Ejemplos de este movimiento
literario son Richard Ford y Raymond Carver.
Existe un subestilo llamado White Trash que trata sobre una
realidad problemática y desagradable de la población blanca estadounidense. En
los años 50 se tenía el pensamiento de que la piel negra era señal de fracaso y
con este estilo literario se pone de manifiesto que también hay una población
blanca que no puede entrar En el sistema y eso genera mucha tensión. El sistema
no logra contentar a la población.
La literatura genera emociones, como todo en el arte. Las
emociones son más espontáneas y los sentimientos son más duraderos. Dentro de
los sentimientos encontramos a las emociones. Las emociones que provoca el arte
no tienen por qué ser necesariamente de alegría. El ser humano puede sentir
gozo con emociones como el miedo, incluso con le asco y la angustia.
“El mono gramático”, Octavio Paz.
El escritor se esconde detrás del narrador. La máscara del
escritor es importante para poder escribir cualquier cosa sin límites morales o
de valores.
Hay que mostrar, no contar. Todo está al servicio de mostrar
un retazo.
Determinismo social.
Roland Bartes, “El informante”, la información que no parece
muy relevante puede dar una información importante para entender algo.
Al Trash le interesa dar una bofetada de la realidad.
Guillaume Apollinaire, Charles Bukowski… Miguel Delibes con
su “Santos inocentes” o Camilo José Cela con su “La familia Pascual Duarte”
forman parte del Tremendismo español.
Crear un ambiente en las descripciones es importante. Hay
que hablar de otros sentidos, además del de la vista para que le lector no solo
lo visualice, sino que crea sentirlo y le envuelva. Pero deben ser pinceladas
que no ralenticen al autor.
En la narración hacen falta elementos de ficción, no
funciona sólo lo real.
El Trash es una actitud.
Tarea: Escribir una escena Narrativa produzca asco, angustia
y/o ira.
Leer el relato “Zombie” de Chuck Palahniuk.
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