En la literatura juvenil e infantil hay fronteras, pero poco definidas. Lo que de verdad importa son los intereses y capacidades del lector, y no su edad. Pero la clasificación se hace por edades.
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De 2 ó 3 años a 6. Álbum ilustrado: lo que se
escribe está muy entrelazado con las ilustraciones. Por eso, a la hora de
escribir hay que tener muy en cuenta la parte gráfica. Ej: Jon Klassen juega
con las contradicciones entre sus textos e ilustraciones
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De 6 a 7 años. Primero lectores. Unas 100
palabras. Son muy cortos porque van destinados a aprender a leer. Ej: Escuela
de monstruos o los libros con pictogramas.
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De 8 a 11 años. Infantil. Este apartado se suele dividir aún más entre
niños con edades comprendidas entre 8 y 10 años como las novelas de Aan Kadabra
y Marcus Pokus de Pedro Mañas; y los de entre 10 y 12 años como Los
Futbolísimos o El diario de Greg (ambas sagas).
- A partir de 12 años. Juvenil. Los niños suelen
interesarse por la lectura de textos más densos.
Pero, como ya se ha dicho anteriormente, estas líneas no son
inamovibles y existen los lectores precoces y tardíos. Cuando un niño tiene
mucho interés en un tema en concreto se suele esforzar más en su lectura. Por
ejemplo: Dinosaurios.
Dentro de la literatura Juvenil encontramos esta
diferenciación.
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De 12 a 16: Muy complicada de desarrollar porque
hay que conocer muy bien sus problemas, intereses y a qué temas le dan más
importancia. Conectar con el lector es fundamental.
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De 15 a 16: el límite es aún más difuso. Un
ejemplo claro de esto es El guardián entre el centeno. Hay quien los mete en
literatura juvenil y quien lo estima como literatura adulta. Muchas veces, el
que lo escribe no decide que sea literatura juvenil. Es el propio público el
que lo acoge con entusiasmo y le hace ganar esa etiqueta. Por ejemplo: el señor
de los anillos. Otros libros con límites muy difusos son El principito y El
niño del pijama de rayas.
Para escribir una novel es necesario aprender muchas
técnicas que han ido surgiendo desde la poética de Aristóteles, siguiendo la
estructura y estilos de muchos autores, pasando por los guiones de Hollywood y
muchos más estilos y géneros hasta nuestros días.
Hay que construir con mucho cuidado a los personajes (con
especial cuidado en los protagonistas y antagonistas), el ritmo, los diálogos
(deben parecer naturales, pero no deben trascribir conversaciones reales porque
serían ilegibles), temas (qué queremos tratar y cómo), puntos de giro,
paradigmas…
En la literatura infantil y juvenil se pueden tratar todos
los temas. Lo importante es el enfoque que se le da. Este tipo de libros se
leen muy rápido y son fáciles de descubrir y estudiar. Como escritores, tenemos
que acercarnos a los libros de otra forma más analítica y no como lectores,
buscando tan sólo el ocio y el entretenimiento. Nosotros leemos para aprender y
mejorar. Un escritor no sólo lee, también desmonta el libro para descubrir sus
errores y aciertos. La lectura para los escritores es un ejercicio. Leemos con
más responsabilidad, desgranando elementos.
Los niños son lectores muy exigentes. No hacen el ejercicio
de continuar y dar otra oportunidad. En cuanto les aburre lo más mínimo,
cierran el libro y a otra cosa.
La literatura infantil y juvenil no es más fácil ni más
difícil que la de adultos, sólo tiene potras reglas.
La literatura infantil y juvenil no tiene por qué estar
protagonizada siempre por un niño. Que el protagonista sea un niño no convierte
automáticamente nuestra historia en literatura infantil y juvenil.
El respeto a la hora de hablar de literatura infantil y
juvenil es importante. Hace años, Barco de Vapor era la única oferta de este
tipo de literatura que encontrabas en el mercado español. Esto ha cambiado
muchísimo. La mayoría de las editoriales le han hecho un hueco a este tipo de
literatura y ha habido un impulso gigante a autores españoles.
En Inglaterra, por ejemplo, ya había una industria muy
fuerte alrededor de este tipo de literatura, pero en España tardó mucho más.
Las editoriales empezaron a poner el foco en este tipo de literatura cuando
empezaron a surgir autores españoles potentes.
Dentro de este tipo de literatura es relativamente fácil
publicar, porque existe una demanda mucho mayor que la oferta. Además, al niño
le interesa más el libro que el autor, no como los adultos. Les da igual que se
lo firmen o conocer al autor, ellos sólo suelen querer tener el libro para
leerlo.
La lectura atenta de obras de literatura infantil y juvenil
nos puede inspirar por eso deberíamos diseccionar las obras que leamos. Este
tipo de literatura no está preparada para moralejas o paradigmas. Esto ha
funcionado en el pasado porque los niños no tenían tantos recursos a su
disposición de forma inmediata. Los niños no leen para aprender, sino para
divertirse. Si no les divierte, cierran el libro. Así que el objetivo ha
variado y ya no tiene el componente educativo, sino únicamente el de
entretener.
Debemos tratar a los niños en su figura como lectores con
respeto y escuchar sus intereses y problemas. Aunque a nosotros nos puedan
parecer sin importancia, para ellos, sus problemas son enormes y quieren leer
sobre ellos con el respeto y la importancia que ellos estiman que merecen para
que se sientan identificados y poder acercarnos a ellos.
Hay que bajar la mirada para acercarnos a sus preocupaciones
e intereses.
Otro aspecto a tener en cuenta es que los niños tienen una
comprensión limitada de lo que leen, que no siempre es la misma porque estamos
hablando de una gran diversidad de lectores con diferentes niveles cognitivos y
habilidades adquiridas.
Por otro lado, es la única literatura en la que existe la figura de un mediador, ya que son los padres los que compran los libros, con lo que influyen en la elección.
Los guiños a los adultos no suelen funcionar en este tipo de
literatura. Los niños se suelen dar cuenta y no les sienta muy bien.
Hay que perseguir la naturalidad de la prosa y que los
diálogos suenen a cómo se habla en la franja de edad a la que nos dirigimos,
pero sin ser lenguaje oral transcrito porque eso es infumable para un lector.
Hay que aceptar la fantasía del mundo de los niños. En su
mundo no operan las mismas reglas que en el de los adultos. En su mundo opera
la magia y los sueños de futuro.
La literatura infantil y juvenil se apoya en el concepto
técnico que se llama “acción continua”. Si nos detenemos a hacer descripciones
larguísimas, el niño se aburre y cierra el libro. Tienen que suceder cosas todo
el rato sin parar. Por un lado, es divertido, pero escribir tanta acción
continuada es complicado porque tenemos que contemplar todas las causas y
efectos de esas acciones constantes.
En la literatura infantil y juvenil todo está bien y hay que
deja fuera la vergüenza.
En este tipo de literatura existen las series, las sagas y
los libros auto conclusivos.
Las series son aquellas que empiezan con un libro, pero que
la historia no continúa en el siguiente libro, sino que son diferentes
historias con los mismos personajes. No hace falta leerse el resto de los
libros para entender uno de ellos, ni empezar por el primero, aunque éste suele
estar bien tenerlo siempre en cuenta porque suele incluir la presentación de
los personajes principales, que pueden ir variando un poco en cada libro con
desaparición de algún personaje o aparición de alguno nuevo. Las historias se
renuevan en cada libro. Los personajes crecen. Las tramas son individuales. Ej:
Ana Kadabra y Los futbolísimos.
Las sagas son aquellos en los que hay una continuación de la
historia y hay que leerla en el orden indicado. Por ejemplo: Harry Potter. Hay
evolución de los personajes y tiene una dificultad técnica muy grande para sus
autores a la hora de escribirlos, ya que hay que tener muy claro el esquema
general de toda la saga.
Los libros auto conclusivos son aquellos con personajes que
nacen y mueren con la primera y la última página del libro. Ej: el pequeño
conejo blanco.
En los libros ilustrados lo mejor es que el escritor y el
ilustrador sean la misma persona. En caso contrario, que al menos se entiendan
muy bien como es el caso de Roald Dahl y Quentin Blake.
Una sinopsis en el mundo editorial es un resumen de la
historia que explica quién es el protagonista, qué otros personajes participan
en los hechos narrados, qué sucesos tienen lugar, dónde y cuándo. Se cuenta el
final porque es un elemento de trabajo del escritor no destinado al lector
final. La extensión varía dependiendo en qué punto estemos de la novela. Si
estamos al inicio suele ser de media página o una página.
Para presentar una novela a un editor:
1-
Te presentas junto con tu motivación para
escribir (Biografía)
2-
Sinopsis
3-
Fragmento de la obra para que vean tu estilo.
La sinopsis nos ayuda a situarnos y organizarnos.
Qué es el logline o concepto: La definición de la
historia/novela en el que se explica su peculiaridad, cual es el protagonista y
cual es el conflicto en dos frases. En definitiva: de que va la novela.
Análisis de inicios:
Las brujas, Roald Dahl
Entre las claves de su éxito está
la maravillosa manera de activar el miedo del lector, al que se dirige
directamente, convirtiéndolo en parte de la historia. Hay un “nosotros” en esta
historia. Trabaja mucho con la exageración y el humor negro. Empieza con frases
muy largas y las va acortando para jugar con el ritmo narrativo y la tensión
(las frases cortas y los puntos aceleran el ritmo y las frases largas y las
comas los ralentizan). Juega con las contradicciones: lo que dice en la primera
frase, lo desmiente en la segunda indicando que “este libro no va de eso”.
Busca llamar la atención. Señala la rutina de los niños con elementos
reconocibles para ellos para despertar su empatía y complicidad (ej: las fresas
con nata). Elimina con un párrafo muy acertado el miedo a la delincuencia real
con la que puede estar relacionado el niño lector ya que, a esos, la policía
los atrapa, peor a las brujas, no. Enfoca el miedo a una tercera vía, lejos de
esos delincuentes o las brujas de cuento, hacia LAS BRUJAS DE VERDAD. Esas
brujas utilizan magia, a pesar de que esté apelando a un contexto realista. El
escritor usa la magia como elemento terrorífico y luego vuelve a la realidad
del niño con párrafos que parecen sacados de un documental (llenos de datos
estadísticos). Juega con el realismo y la exageración. También utiliza los cliffhangers (algo que se
deja sin resolver para enganchar al lector. Mantiene la tensión y la alarga
para seguir con ello en el siguiente capítulo, episodio, etc. Nos es tan
importante para la trama, como para conseguir enganchar al lector). Cuando ya
ha obtenido la atención del lector, se permite bajar el ritmo y hacer las
frases más largas y así el lector se convierte en confidente- cómplice. Luego
vuelve a dar tensión introduciendo de nuevo frases cortas y vuelve a apelar a
la realidad del día a día del niño. Después de este inicio, el lector que ya
está dentro necesita continuar la historia. Roald Dahl supo mantener el oído en
las problemáticas infantiles y las contaba en sus textos.
Manolito Gafotas, Elvira lindo
El
contexto se sitúa en un escenario español bastante general y amplio que apela a
una realidad muy concreta. Destaca la oralidad del protagonista, es el narrador
de la historia. Nos explica su visión desde su voz. Su forma de hablar es muy
verosímil, pero no realistqa. Si transcribimos como hjablamos serúa horrible de
leer. A la hora de escribir hay que reescribis dejando fuera repeticiones e
imperfecciones para salvaguardar el
sentido.
¿Los
niños hablan así? No. ¿Suenan así? Sí.
La
autora juega con los castizo español. Al presentar al mejor amigo juega con una
enorme contradicción que pone en relieve la humanidad del portegonista. Ala
hora de crear personajes hay que tener en cuenta que los que más gustan son
aquellos que tiene contradicciones.
En
un texto muy corto, Elvira Lindo presneta al protagosnita, su mejor amigo, al
padre y a la madre a un ritmo muy rápido. También presenta el entorno.
Otro
acierto de la autora es la reivindicación de lo malo: al protagonista le dolía
cuando le llamaban cuatro ojos, pero ahora que tiene mote, convierte Gafotas en
su bandera y lo luce con orgullo.
Ejercicio
1: Escribimos sobre 5 cosas que nos hayan llamado la atención: emociones,
preocupaciones, personas, situaciones…
Ejercicio 2: Breve sinopsis en leque elegimos tipo de lector por edades y presentamos una idea de historia que debe incluir quién es el protagonista, su edad, qué desea o necesita y cual es el problema inicial que se plantea.
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