sábado, 16 de agosto de 2025

Taller de escritura de las jornadas Tierra de Nadie 2025

 Ejercicios de escritura para disparar la creatividad.

1º Escribe durante dos minutos un relato sobre una palabra concreta. En este caso: Estufa.

Olí algo, pero no me podía mover. Mi cuerpo no me obedecía. El penetrante olor entraba por mis fosas nasales e invadía mi cerebro formando nostálgicas imágenes. una mesa apareció en mi mente. Me sonaba mucho. cuando la vistió un pesados mantel verde cubierto de puntillitas, la recordé. Era la mesa de mi abuela. Con esa estufa debajo que asaba las piernas mientras los hombros permanecían congelados. Siempre me acababa quemando, me quemaba... Me quemo. ¡Me quemo! Abrí los ojos y entonces vi el infierno.

2º Escribimos varios partes de un mismo relato con diferentes indicaciones.

2.1. Describe una escena cotidiana en dos minutos

Todavía con el ojo pegado cojo la cafetera del armarito. Se me cae sobre la encimera, como siempre. Sin café no soy nadie. Él lo sabe y yo lo sé. Pongo el café en su lugar con mucho cuidado, cierro la cafetera y caigo en que de nuevo he olvidado el agua. ¡Otra vez! En fin, retiro la pieza con el café con sumo cuidado. No he derramado nada. ¡bien! Pongo el agua, coloco, cierro y ¡al fuego! dentro de poco seré persona.

2.2 Introduce un elemento sensorial en dos minutos

Espero con impaciencia. cada segundo se vuelve un siglo. Venga. ¡Hierve de una vez! dame lo que necesito. U sonido familiar hace que tiemble llena de emoción. ya casi lo tengo. Sólo un poco más. Ahora es mi olfato el que se alegra de una forma casi feroz. Anticipa le placer que me espera. ¿Cuánto puede durar un segundo? ¿Cuánto? Ya casi. ¡Ya casi! ¡Apago el fuego!

2.3 Introduce un superpoder que no extrañe a nadie

Con mano temblorosa aparto la cafetera de la cocina. Por supuesto, me quemo. Para sorpresa de nadie. Lleno ansiosa mi taza. Ya limpiaré luego la encimera. Bebo de un trago casi la mitad y siento como la cafeína corre por mis venas, por mis terminaciones nerviosas, me carga de poder, abre mis ojos y dilata mis pupilas. me siento transcender a otra realidad. Me siento poderosa.

2.4 Ponle un final a tu historia en dos minutos

Sonrío estirando los labios casi hasta las orejas y siento cómo se afilan mis dientes. Ya estoy preparada. Cojo la cartera y me encamino al Ministerio de Hacienda. Tengo mucho delincuentes fiscales que cazar.

3º Escribe una escena de teatro en la que un sujeto A intenta convencer a un sujeto B de que compre algo que no necesita en 7 minutos

SARA (con tono meloso): Mamiiiii.

MAMÁ (cortante): Qué quieres

SARA: Mami, ¿qué voy a querer? Darle un abrazo a la mejor mami del mundo.

MAMÁ: Ya, ya... Venga. Suéltalo ya, que tengo una lavadora que tender con TU ROPA, una comida que hacer PARA TI y un cuarto que recoger y limpiare. ¡EL TUYO!

SARA (Tono hastiado): Mamá, cuando te poner así, eres insoportable. De verdad. Yo que vengo a enseñarte el outfit de tu vida. Qué poco agradecida.

MAMÁ: Para poco agradecida, tú. Pero vamos a dejar el tema...

SARA: Eso, mamá. Porque sólo te tienes que concentrar en esta pieza vintage all fashion que te traigo. ¡Y sólo cuesta 20 euros! Bueno, 19,95. Peor tú nunca has sido una rata.

MAMÁ: ¿Pero qué mierda es esa?

SARA: ¿Cómo osas? Si ya te digo siempre que vas vestida como las viejas de la España profunda. Mamá, renuévate. Ésta es tu oportunidad.

MAMÁ: Ni loca salgo ala calle con esa cosa. No sabría decirte ni de qué color es. ¿Estás segura de que eso tapa las tetas?

SARA: Bueno, tu paga y ya está. Deja de ofender a la diseñadora.

MAMÁ (resignada): Y esa diseñadora eres tú, ¿no?

SARA: Siempre incomprendida y genial.

4º Reescribe la misma escena de teatro, pero cambiando el género a Telenovela en 7 minutos.

SARA: Mamá. ¿Mira lo que tengo? Te va a encantar. Es mi último creación.

MAMÁ: Sarita de los Ángeles Aurora, cariño, eso que llevas en la mano es pura basura. Cómo se nota que no has salido a mí.

SARA: Normal, teniendo en cuenta que no eres mi madre.

MAMÁ: ¡¿Cómo?! ¡Claro que soy tu madre!

SARA: Entonces cómo explicas que papá y tú seáis blancos y yo negra. Seguro que me arrancaste de los brazos de mi verdadera madre. Sólo por eso deberías comprarme este maravilloso conjunto. Te lo iba a rebajar, pero no lo mereces. Son 50 euros por la tela y por le trauma.

MAMÁ: Pero qué dices, loca. Lo que pasa es que los genes se saltan generaciones.

SARA: No me mientas, que los abuelos también son blancos, ¡y paga!

MAMÁ: Está bien, hija. Confesaré. ¿Te acuerdas del vecino que estuvo de alquiler hasta hace dos años?

SARA: ¿El negro?

MAMÁ: Sí. Yo soy tu madre. Ahora. Tu padre...

SARA: ¡No jodas!

MAMÁ: Así que, que te lo compre él.

5º Escribimos todos un relato con el mismos inicio: Las despedidas son bienvenidas (2 minutos)

Las despedidas son bienvenidas. Sobre todo ésta. ésta más que ninguna. Cómo decía mi abuela: "tanta paz dejes como llevas". Como decía mi abuelo. "¡al enemigo, puente de plata!". Ahí tienes tu puente de plata, así que esto se acaba. Largo. Adiós. ¿Por qué no te mueves?¿Qué es lo que no has entendido? Ya no nos soportamos y la culpa es tuya. No se te ocurra negarlo. ¿No dices nada?

Miau


miércoles, 18 de junio de 2025

Cómo empezar tu novela: sexta clase

 

Presentación para editores

Lo primero que tenemos que hacer con nuestra obra es registrarla. Se puede hacer por internet, a través de la Oficina de registro de la Comunidad de Madrid. Se paga una tasa de unos 13 euros y se sube un archivo PDF con la obra. Así queda registrada la propiedad intelectual de la misma.

Para conseguir el ISBN hay que acudir ala oficina del ISBN y pagar una tasa de unos 33 euros, aunque de eso se encarga la Editorial.

También es recomendable registrar la obra en CEDRO para cobrar los derechos de reproducción.

A la hora de mandar nuestro libro a una editorial, lo primero que haremos es seleccionar las que nos interesan según el tipo de obra que queramos publicar. Luego buscamos el contacto en la su web y les mandamos una presentación, normalmente por email.

La presentación debe constar de los siguientes elementos:

1-      Breve presentación del autor

2-      Motivación que te ha llevado a escribir ese libro

3-      Breve sinopsis

4-      Aspectos técnicos destacados de la obra: Voz, tono, género…

5-      Referentes de la obra: qué tipo de autores o libros te han inspirado. A qué se puede parecer tu obra.

6-      Tamaño estimado de la obra en número de palabras.

7-      Fragmentos de la obra: puede ser el primer capítulo o un relato o cuento si es una recopilación. No debería de ocupar más de tres páginas.

Mucho cuidado con las faltas de ortografía, de estilo o gramática. A las editoriales llegan mucho escritos y si se encuentran con este tipo de errores suelen desestimarlos de inmediato.

 

La península de las casas vacías, David Uclés

Los escorpiones, Sara Barquinero

 

Peor inicio de novel de todos los tiempos

 

Edward George Bulwer-Lytton, novelista y autor dramático, se ha hecho famoso por escribir el peor inicio de novela a de la historia:

“Era una noche oscura y tormentosa. La lluvia caía en torrentes, excepto a intervalos ocasionales, cuando era interrumpida por una violenta ráfaga de viento que barría las calles (pues es en Londres donde transcurre nuestra escena), repiqueteando contra los tejados y agitando fieramente la exigua llama de las lámparas que luchaban contra la oscuridad”, Paul Clifford

Se ha hecho viral por esto y, Scott Ricie, incluso creó unos premios en su honor que galardona los peores comienzos de novelas publicadas.

El inicio de Bulwer-Lytton es grandilocuente, con figuras sin sentido como la de las exiguas llamas luchando contra la oscuridad, acotaciones innecesarias y no cuenta nada acerca de la acción.

 

Como curiosidad, nombrar también una novela que tiene muchos comienzos: Si una noche de invierno un viajero, Italo Calvino.

miércoles, 4 de junio de 2025

Cómo empezar tu novela: quinta clase

 

Las funciones de Propp

Vladimir Yakovlevich Propp fue un antropólogo y lingüista ruso, dedicado al análisis de los componentes básicos de los cuentos populares rusos para identificar sus elementos narrativos irreducibles más simples. De su estudio surgieron las 31 funciones de Propp:

0. Exposición de la situación inicial: aquí el narrador informa de las características de la familia, o el nacimiento sobrenatural del héroe, o todo aquello que deba saberse antes de que comience la acción.

1. Alejamiento: uno de los miembros de la familia se aleja de la casa. Bien se va a trabajar, a la guerra, al bosque a buscar fresas o bien el resto de su familia muere. El caso es que un personaje (la víctima) se queda solo.

2. Prohibición: recae sobre el personaje una prohibición. A veces la prohibición la encontramos en forma de consejo, o bien en su forma inversa: una orden o proposición (hacer algo, llevar algo). Es el conocido: «No te entretengas por el bosque y no hables con el lobo, Caperucita».

3. Transgresión: se transgrede la prohibición. No se cumple la prohibición o la orden. Hace su entrada el agresor (villano).

4. Interrogatorio: El agresor intenta obtener noticias. El agresor trata de descubrir lo que oculta la futura víctima («¿a dónde vas, Caperucita?»), o al revés: la víctima pregunta a su agresor.

5. Información: el agresor recibe informaciones sobre su víctima. Por ejemplo: el espejo mágico le revela a la madrastra que Blancanieves, que sigue viva, es la más bella.

6. Engaño: el agresor intenta engañar a su víctima para apoderarse de ella o de sus bienes. El villano suele transformarse tomando un aspecto distinto y actúa mediante la persuasión, la magia o la violencia.

7. Complicidad: la víctima se deja engañar y ayuda así a su enemigo a su pesar. Acepta la manzana envenenada, cae en el pacto engañoso…

8. Fechoría: el agresor daña a uno de los miembros de la familia o le causa perjuicios. Mientras que las anteriores funciones son «preparatorias», la fechoría constituye la primera función verdaderamente relevante en la trama, porque es la que da al cuento su movimiento. De hecho, Propp señala que el cuento puede prescindir de las anteriores y comenzar directamente con la fechoría o sus consecuencias. Puede adoptar diversas formas: rapto, robo, destrucción, daño físico, desaparición, extorsión, expulsión, embrujo, muerte, amenaza, encierro, exigencia…

8a. Carencia: algo le falta a los miembros de la familia o tiene el deseo de poseer algo. La carencia puede ser consecuencia de la fechoría (por eso se considera parte de la misma función), que da lugar a una búsqueda para repararla, o ser una carencia ya existente. El protagonista tiene el deseo de poseer una esposa o una espada mágica, y se lanza en su búsqueda.

9. Mediación, momento de transición: se divulga la noticia de la fechoría o de la carencia, se dirigen al héroe con una pregunta o una orden, se le llama o se le hace partir. Es el momento en el que aparece el héroe. Propp distingue entre dos formas o categorías de héroe asociadas a la función: el héroe-víctima, sobre el que recae la fechoría, o bien el héroe-buscador, que debe restaurar la carencia.

10. Principio de la acción contraria: el héroe-buscador acepta o decide actuar.

11. Partida: el héroe se va de su casa. El héroe parte hacia su búsqueda o se aleja en busca de aventuras. Entra en escena un nuevo personaje: el donante o proveedor. Este nuevo personaje le ofrece un medio (generalmente mágico) con el que puede solucionar el daño sufrido, pero para conseguirlo debe someterse a diversas pruebas.

12. Primera función del donante: este nuevo personaje le pide una acción al héroe a fin de ponerle a prueba para recibir el objeto mágico. Puede ser una prueba en sí, o un interrogatorio, una petición, o un ataque.

13. Reacción del héroe: puede ser positiva o negativa. El héroe puede superar la prueba o no.

14. Recepción del objeto mágico: el héroe obtiene el objeto, que puede ser un animal, un arma, un instrumento, un don, unas palabras mágicas… La forma en que el héroe obtiene el objeto también puede variar de unas historias a otras; a veces es una recompensa, otras lo consigue tras una lucha, o mediante el robo, por azar…

15. Desplazamiento: el héroe es transportado a otro reino o lugar donde se encuentra el objeto de su búsqueda.

16. Combate: el héroe y el agresor se enfrentan en un combate. Puede ser una lucha o una competición.

17. Marca: el héroe recibe una marca (habitualmente una herida) durante el combate.

18. Victoria: el agresor es vencido.

19. Reparación: la fechoría inicial es reparada o la carencia colmada. Señala Propp que en este punto el cuento alcanza su culminación. Es el clímax de la trama, cuando la fuerza antagonista ha sido vencida y el héroe consigue el objeto de su deseo.

20. La vuelta: el héroe regresa al mundo del que partió.

21. Persecución: el héroe es perseguido.

22. Socorro: el héroe es auxiliado o escapa de su perseguidor. Para ello, a veces el héroe se transforma en otra cosa o se oculta en alguna parte. Muchos cuentos tienen en esta función su final, aunque no siempre. A veces reaparecen los perseguidores o se somete al héroe a nuevas desgracias, o se repiten las fechorías (otro rapto, otro embrujo, otra muerte) con nuevos agresores.

23. Llegada de incógnito: el héroe llega a su casa o a otro reino extranjero y toma la identidad/apariencia de un aprendiz, cocinero, mendigo… Por ejemplo, Ulises haciéndose pasar por un mendigo a su llegada a Ítaca.

24. Pretensiones engañosas: un falso héroe reivindica para sí pretensiones engañosas. Aquí entra en escena el falso-héroe, que puede ser un personaje que haya participado en el cuento en una de las funciones anteriores y llegado a este punto pretenda reclamar para sí la fama y la victoria conseguida por el verdadero héroe.

 

25. Tarea difícil: se propone al héroe una tarea difícil, que puede ser en forma de prueba, adivinanza, obligación…

26. Tarea cumplida. El héroe realiza la tarea: Ulises gana la competición contra los pretendientes.

27. Reconocimiento: el héroe es reconocido. Esta función es similar a la anagnórisis del héroe en el teatro griego, donde se descubre la verdad sobre el héroe, a veces gracias al cumplimiento de las pruebas, otras se reconoce al héroe por sus marcas de nacimiento u objetos que le han sido entregados… Es el momento donde los hijos perdidos se reencuentran con sus madres, los hermanos separados se reconocen, y los reyes vestidos de mendigo abandonan su disfraz.

28. Descubrimiento: el falso héroe o el agresor malvado quedan desenmascarados. Cuando fracasan en la tarea que sí ha completado el héroe: los otros caballeros no son capaces de sacar la espada mágica de la piedra o las hermanastras de Cenicienta no son capaces de meter sus pies en el zapato de cristal.

29. Transfiguración: el héroe recibe una nueva apariencia. El príncipe sapo se convierte en humano, la mendiga se viste con ropas lujosas…

30. Castigo: el falso héroe o el agresor es castigado.

31. Matrimonio: el héroe se casa y asciende al trono. Es el «vivieron felices y comieron perdices». Constituye la recompensa final, a menos que se produzca una nueva fechoría antes del casamiento o la obtención del premio, y se inicie una nueva secuencia para vencer al agresor.

No se tiene que cumplir todas, pero el orden sí que es importante.

El viaje del héroe

Joseph John Campbell es un mitólogo que buscaba el monomito o mito único, que es su modelo para definir el modelo básico de los relatos épicos de las mitologías.

El héroe y las mil caras




Diagrama

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El viaje del héroe sirve de guía para estructurar la novela. También ayuda cuando toca revisar y reescribir.

El viaje del héroe es un proceso natural. No hay que darle muchas vueltas ni forzarlo. Es un esquema que funciona muy bien con los lectores.

En El viaje del escritor, Christopher Vogler nos habla de una teoría literaria que nos habla del viaje del héroe entrando en materia literaria.

El héroe concentra toda la acción y el cambio en su figura.

Siempre hay una muerte simbólica del héroe porque contamos una historia para hablar de un cambio.

Bartleby, el escribiente, Herman Melville.

Imagen que contiene Diagrama

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Los arquetipos que surgen en el viaje del héroe son emanaciones del subconsciente colectivo.

Puede haber un protagonista encubierto, sería la figura del embaucador (pícaro). Es un antihéroe, un héroe buscón y suele ser un aliado del héroe. Se puede contar la historia de este personaje.

El mentor suele ser un héroe que ya ha pasado por su propia aventura y tiene la experiencia y el conocimiento que debe de enseñar al nuevo héroe.

No hay que entender este esquema de forma literal.

Heraldo es el que trae la noticia.

La figura cambiante es un personaje esquivo. Puede ser aliado en un momento y enemigo en otro y viceversa.

La sombra es el antagonista. El reverso tenebroso del héroe.

Si el héroe es negativo, la sombra será positiva. Es la némesis.

Puede haber una evolución de los arquetipos.




La guerra de la Galaxias es un ejemplo perfecto que refleja el viaje del héroe.

Tipos de comienzos

-          Ad ovo: Avanzar desde el principio (Mundo ordinario).

-          In media res: Comenzar por la mitad para ir narrando la parte del comienzo más adelante.

-          In extrema res: Comenzar desde el final.

-          Ad livitum: Comienzo libre.

La historia puede comenzar desde cualquier punto, pero eso tiene sus consecuencias.

Tarea: Revisar la sinopsis o resumen y reescribirla aplicando lo aprendido.



miércoles, 21 de mayo de 2025

Cómo empezar tu novela: cuarta clase

 

Voz Narrativa, tono y atmósfera

En la novela hay un aura en la que te sumerges cuando empiezas a leer. Como si fuera una banda sonora que hace aflorar los sentimientos.

Comienzo de La ciudad y sus muros inciertos, Haruki Murakami

La nostalgia y los rasgos fantásticos van a dominar toda la novela de Murakami.

En el primer capítulo se suelen definir la voz narrativa, el tono y la atmósfera de la historia, aunque el tono puede variar. Gracias a las primeras páginas sabemos a qué gnéreo puede pertenecer la novela.

En el caso de La ciudad y sus muros inciertos hay ambigüedad. Incluso, podemos pensar que lo elementos mágicos son metafóricos.

En las primeras páginas se firma un pequeño contrato con le lector.

Voz narrativa

Es la voz del narrador, de quién está contando la historia. Es como un hipnotizador que va a sumir al lector en un trance, el de la historia que vamos a vivir a continuación. Te introduce en la historia, pero no la dirige. La historia la dirige el autor de la misma. El narrador no es el autor en sí mismo, sino otro actor que puede salir a escena o no dentro de la historia.

El narrador homodiegético es el que aparece dentro de la historia y, el heterodiegético, el que no aparece.

Un narrador en tercera persona es heterodiegético porque es como un dios, una voz en off, pero sigue siendo un personaje que aporta una visión subjetiva a la historia.

Hoy en día, lo habitual es que se metan en la cabeza de los personajes, pero existe el narrador en tercera persona que no se mete en la cabeza de los personajes. Se le llama narrador cámara.

Según el narrador, cambia mucho la voz, que es como la música de la novela.

El narrador en tercera persona suele sonar un poco distante, en general.

El narrador siempre presenta carácter y personalidad propia, aparezca o no en la narración. Y ese hecho hay que tenerlo en consideración. Es como la máscara que me voy a colocar a la hora de contar la historia.

El narrador tiene un papel en la historia, aunque a veces no sea del todo evidente. Los lectores suelen identificar al narrador con el escritor y eso es un error.

Vamos a conocer la voz del narrador por lo que nos cuenta, pero también es importante lo que no cuenta. Es importante dosificar la información. No hay que tener demasiada prisa a la hora de soltar información.

También hay que considerar la idea de que ningún narrador es totalmente objetivo. La historia se cuenta desde el punto de vista de un narrador concreto, con una ideología determinada y un punto de vista personal. La misma historia se puede contar de mil maneras diferentes.

Tono

Se refiere a la emoción que el narrador expresa hacia los hechos que está contando. Es la forma en la que se siente. El tono puede variar a lo largo de la novela, pero tiene que mantener una coherencia con el tono que dirige la historia general.

Las palabras tienen dos valores:

-          Denotativo: El significado literal de la palabra

-          Connotativo: Aquello que rodea a la palabra y que va más allá de su significado literal.

Se puede usar la puntuación y el ritmo para marcare l tono. Las frases cortas son más concisas y directas. Las frases largas se hacen más complejas de leer. Va a sonar totalmente diferente si utilizo un tono u otro.

Atmósfera

Combinación de voz narrativa y tono junto a una estimulación sensorial determinada: clima, textura, luces, sonidos, sombras, olores… son todos los elementos que crean el universo de nuestra novela.

Con la atmósfera envuelvo al lector en un universo muy determinado para provocar un trance. La atmósfera es el alma del relato. Consigue transmitirnos emociones concretas. Los detalles son importantes.

Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, Haruki Murakami

Existen muchísimos tipos de atmósferas: Terror como It de Stephen King; Apocalipsis como Guerra mundial Z de Max Brooks; Distópicas, como 1984 de George Orwell; Romántica como Orgullo y prejuicio de Jane Austen; Misterio como La caída de la casa Usher de Edgar Allan Poe

Debemos meditar acerca de cual es la emoción principal que quiero transmitir con mi texto y, con arreglo a eso, vamos a construir el escenario. Funciona muy bien la yuxtaposición de elementos contrarios, pero hay que saber manejarlo bien para no defraudar las expectativas del lector.

El desayuno de los campeones de Kurt Vonnegut

Tarea: Revisar el primer capítulo y meter elementos atmosféricos y el tono del narrador según lo que queramos transmitir.

viernes, 9 de mayo de 2025

Cómo empezar tu novela: Ficha de personaje. Cala Martín. Humo

 


Marta sonrió traviesa y yo me temí lo peor. Tiene muchas ideas, pero ninguna buena.

—Propongo un juego.

Qué miedo.

—Cada uno de nosotros le hará una pregunta a Cala que deberá de responder con total sinceridad.

— Me parece una tontería. Paso—respondí sin dejar que acabara la frase.

—¡Venga ya! —protesto Marta muy contrariada—A veces con estos juegos se da con la clave de los problemas—insistió tozuda.

—¿Hablando de mí vamos a resolver por qué esas cosas quieren matarme y el tabaco salvarme la vida? —argumenté escéptica.

—¿Qué puedes perder? —la apoyó de improviso el más tonto del grupo.

Santi parecía entusiasmado con la propuesta y no le amedrentaron mis miradas asesinas. Todavía se empecinaba en llevar pañuelos al cuello a pesar de que ya no tenía nada que ocultar.

Gasté mi último cartucho girándome hacia el profesor, pensado que se pondría de mi lado, pero me arrepentí en cuanto vi su expresión.

—Me parece una idea excelente—aseguró, decepcionándome profundamente —. Empiezo yo: ¿Te consideras buena persona?

—¡Qué clase de pregunta estúpida es esa! —Si empezamos así, mal vamos—. Claro que soy buena persona.

—Bueno, tienes tus cositas—me interrumpió mi supuesta mejor amiga —. Hace unos días le diste una patada al gato de la vecina—me reprochó con disgusto.

—Lo aparté con el pie— Hay que ver cómo cambia la historia según quién la cuenta—. Lo aparté con suavidad —recalqué de nuevo— para que la maldita bola de pelo no se nos volviera a colar en casa.

—¡Pero si los gatos son adorables! —se le escapó a Santi.

—Y tú gilipollas—Contrataqué picada.

Qué tiene que ver que sean adorables con que me llenen todo de pelo.

—Cómo se nota que la que limpia soy yo —le eché en cara a Marta con inquina.

Si era cuestión de repartir, aquí había para todos.

—No estamos hablando de mí, Cala. Céntrate —me pidió ella muy digna.

Tendrá morro.

—Es que no entiendo la pregunta—estallé —. Nadie es perfecto, ¿vale? ¿Qué importa lo buena persona que sea?

—Estoy intentando determinar si es un castigo de Dios a tu maldad —me explicó el académico como si yo fuera una de sus alumnas más torpes.

¿Me está insultando? Me está insultando, ¿verdad? No me lo estoy imaginando. Me ha llamado malvada por la cara.

Respiré hondo tratando de encontrar algunos restos de la poca paciencia que me caracterizaba.

—Está bien. Cambio la pregunta —cedió pacificador —. ¿Cómo te sientes al tener que elegir entre perder tiempo de vida o morir asesinada?

—¡Pues de puta madre! —vuelvo a perder el control—. ¿Cómo te sentirías tú, viejo de mierda?

El profesor dio un respingo. Seguro que él no se considera mayor. Pero a mis veintitrés años, todo el que supera los cuarenta me parece ya en la senectud. Aunque, claro, se me olvidaba que mi tiempo biológico ya no es el de una veinteañera. ¿Cuánto más envejeceré hasta que esto se acabe? Si es que se acaba. Me deprime pensar en eso.

—Siguiente pregunta —dije en un tono que no admitía réplica.

—Me toca —exclamó alegremente nuestro médium rompiendo la tensión en el ambiente—¿Qué sueles cantar en la ducha?

Marta soltó una fuerte carcajada.

—¿Te la estás imaginando desnuda? —le soltó al estrafalario chico a bocajarro.

—¿Q q q qué? ¡No! —tartamudeó tan rojo que pensé que explotaría en cualquier momento.

A mí también se me subieron un poco los colores, pero es que no aguanto esas bromas. No es que no tenga sentido del humor. ¡Claro que lo tengo! Pero me revienta que me cosifiquen como objeto sexual sólo porque estoy bastante buena. También soy lista, ¿vale?

—No canto en la ducha. Siguiente pregunta—corté por lo sano.

—¡Mentirosa! —exclamó demasiado fuerte Marta— Canta unas canciones terribles sobre héroes, dioses, demonios, brujas… —le explicó al resto, la muy traidora.

—Es folk metal español que se basa en música celta, ignorante. No tienes ni idea porque sólo escuchas esa mierda electrónica que da dolor de cabeza.

Un sonido inarticulado salió de su garganta mientras abría desmesuradamente los ojos.

—¡Cómo te atreves! —gritó más que habló, dejándome sorda del oído izquierdo— A lo mejor estás metida en esta mierda por tus cánticos satánicos en la ducha, perra.

—Bueno, bueno. Calma —intervino el profesor —. Centrémonos, que nos van a dar las uvas y nunca se sabe cuándo le van a entrar a Cala las ansias de fumar.

—¿Te están entrando ahora? —inquirió asustada mi amiga.

—No, lo que me están entrando son ganas de estrangularos —argumenté con mi expresión más feroz.

Pero no tuvo el mayor efecto sobre ellos: una psicóloga en potencia, un médium travesti y un profesor friki de lo arcano. Esos eran los que me iban a sacar de ésta. Pues ya podía ir encargando mi ataúd.

—Me toca a mí —anunció con voz cantarina Marta.

Algo en su tono hizo que me entraran escalofríos.

—¿Qué guardas en el segundo cajón de tu mesilla de noche?

La pregunta me cayó como una losa y entonces fui lo yo la que se puso como un tomate. ¡Será desgraciada!

—Las gafas de sol —aseguré con una voz que no parecía la mía.

—¿Y qué más? —insistió con pura maldad.

Ella sí que merecía ser castigada por un poder divino.

—Clínex.

—¿Y que maaaaaas?

Estaba claro que no iba a parar hasta que lo dijera.

—El Satisfyer ¿contenta?

La muy estúpida volvió a reír a carcajadas. Era tan inconsciente que no me extrañaría nada que toda esta situación de mierda le estuviera divirtiendo.

—Tan guapa, tan guapa, pero no se come un rosco y pasa las noches triiiste y soooola— canturreó, repelente como ella sola.

—Tú tampoco, que en tu cajón tienes condones caducados desde hace meses.

—Al menos yo soy optimista y tengo condones.

—Al menos yo no sigo colgada del cabrón de mi exnovio que me dejó hace años, ni intento llevármelo a la cama cada vez que me lo encuentro.

Los ojos cuajados de mi amiga hicieron que me detuviera de golpe. Me había pasado. Y mucho. Me mordí el labio inferior.

Santi le puso una mano en el hombro con delicadeza, pero ella se zafó con un movimiento brusco.

Un sentimiento de culpa se abrió paso por mis entrañas. ¡Qué coño! Ella también se había pasado. Le pediré perdón cuando me lo pida ella a mí. Por su culpa le estoy contando mis intimidades a dos desconocidos.

Otra sensación, que no tenía nada que ver con mi cabreo y que reconocí al instante, me invadió. Metí la mano en el bolsillo de mi pantalón y saqué la cajetilla.

Marta se puso más blanca aún.

Sin darme tiempo a decir nada, se levantó tirando la silla y se fue corriendo, dando un portazo.

Al profesor le faltó tiempo para seguirla, tropezando con sus propias piernas por el camino. Le costó un poco abrir la puerta, pero en cuanto lo logró se largó a grandes zancadas, dejándola abierta.

—Pero ¿dónde vais? ¡Cobardes! —les increpé dolida—Qué me van a ayudar, dicen. ¡Y se han pirado como si les hubieran puesto un cohete en el culo!

—Yo me he quedado—susurra Santi con voz temblorosa.

—Es que tú eres imbécil.

No me molesto en comprobar el efecto de mis palabras. Si se quiere ir también, que se vaya. Yo tengo que evitar mi próxima muerte. Saco uno de los cigarrillos, lo enciendo con ansiedad y me lo pongo entre los labios.

Santi no pierde detalle. Más le vale. Al final se ha quedado y eso le asegura un papel protagonista en lo que estamos a punto de ver.

jueves, 8 de mayo de 2025

Cómo empezar tu novela: tercera clase

El personaje

El personaje son deseos y conflictos.

Dónde no llega la información, comienza la imaginación.

Núcleo es el efecto de la focalización. El centro de la focalización de toda la historia va a girar alrededor del personaje o personajes principales.

La tercera persona que entra en la mente del personaje está en desuso.

Con el personaje principal se van a identificar los lectores. Va a sufrir y alegrarse con él. Todas las emociones que generamos van a ser en torno a ese personaje.

Los personajes tienen que tener altibajos, emociones, traumas, heridas… Eso es lo que nos va a identificar con el protagonista. Los personajes demasiados buenos no se perciben como reales. Nadie es absolutamente bueno, ni malo. Un personaje rico tiene que tener conflictos, traumas.

Los personajes demasiado planos no invitan a la reflexión.

Toda novela cuenta la historia de cambios, de una evolución. Todo personaje empieza en el punto A y termina en el punto B.

Un buen protagonista acaba determinando el destino de una obra. A medida que se va conociendo al personaje la historia que tenemos en mente suele cambiar. A veces el protagonista es esclavo del argumento, pero cuando un personaje comienza a tomar fuerza impone su ley. Para tener un personaje rico y llegar a conocerlo hay que hacerle preguntas. Sobre todo, hay que estudiar su pasado y circunstancias.

Existen tests para conocer a los personajes, algunos más genéricos y otros más raros. Con preguntas cómo ¿Qué tiene en el cajón de su mesilla de noche? ¿Tiene algún vicio? Piensa un momento feliz del personaje. Piensa un momento en el que tu personaje se comportó de un modo cruel. Define a tu personaje con dos palabras: un sustantivo y un adjetivo.

Cualquier pregunta, por muy tonta que sea, dice algo del personaje. Hay preguntas más importantes y otras menos, pero todas sirven para conocerlo.

No toda esta información se va a ver reflejada en la novela de forma visible, pero es muy útil para que el autor pueda desarrollar un buen personaje.

También se le puede hacer una entrevista al personaje, que no tiene por qué aparecer en la novela, peor ayuda a conocerlo y a organizar la trama.

Hay que enamorarse un poco de los personajes u odiarlos, pero no pueden dejar indiferente. Tienen que apasionar por un extremo u otro.

Etopeya del personaje

Etopeya del personaje se refiere a su mundo interior. La psicología del personaje.

Ceder una parte de ti mismo al personaje es muy interesante. Eres tu personaje y no lo eres. Está bien darle una parte de ti a tu personaje, pero, excepto que se trate de una autobiografía, no eres tú. Y no hay que confundirse. También hay que aprovechar para salir de nuestra zona de confort. Es interesante explotar al payaso o al filósofo que te habita y entregárselo a tu personaje. Complícale la vida a tu personaje. Dale esperanzas cuando se hunda y abátelo cuando se encuentre bien. Sed extremos.

Cuando se hunda le podemos ayudar y al contrario.

Es importante cómo abordáis las cosas. No lo cuentes, muéstralo.

Por ejemplo, si decimos “Rodrigo era una egoísta” no sentimos el egoísmo de Rodrigo. Para conseguir que los sintamos hay que apelar a imágenes que lo expresen. Hay que tener una imagen muy visual de los personajes para empezar a quererlos u odiarlos.

Prosopografía del personaje

La prosopografía del personaje se refiere a su aspecto físico. Es interesante entregarles una cualidad física que les distinga de todo el mundo.

Ejemplo: La cicatriz y las gafitas de Harry Potter.

Las descripciones físicas literales con datos de altura, peso. Color de pelo y ojos, etc… se olvidan fácilmente. No hace falta describir físicamente al detalle. A veces el autor no describe físicamente en detalle a un personaje, pero el lector se hacía una imagen muy clara de él. Por ejemplo, Ana Karenina de Lev Tolstoi.

Tenemos que ser como los caricaturistas: resaltar el defecto o elemento diferenciador. Hay que hacer una caricatura del personaje.

 

miércoles, 7 de mayo de 2025

Cómo empezar tu novela: Habitación 313. Capítulo 1

 




—¿Me está escuchando?

Vuelvo de golpe a la realidad.

Mi interlocutor hace ridículas señas con las manos para captar mi atención.

—¿Ha escuchado lo que le he dicho? —insiste.

Claro que no lo he escuchado. Estoy en shock, neandertal insensible.

—Disculpe, ¿me lo puede repetir?

El armario de músculos que tengo enfrente gruñe por lo bajo, respira hondo y vuelve a la carga.

—¿Podría decirme lo que recuerda de la pasada noche?

Estrujo la servilleta dentro de mi puño y hago un esfuerzo supremo por concentrarme. Me duele muchísimo la cabeza.

—Llegué de trabajar, me duché, me puse el pijama y cené viendo “Sin tiempo para morir”. Cuando acabó la película, me fui a la cama y me despertó un chillido ensordecedor en esa maldita habitación.

—La 313 del Hotel Mirador—apuntó mi interrogador.

—Sí. Supongo. No me fijé. Los cadáveres que compartían cama conmigo concentraron toda mi atención, ¿sabe? ¡Por lo que sea! —estallé.

—Cálmese… ¿Cómo ha dicho que se llama?

—Carla Higuera Ramos. Lo sabe perfectamente. He visto cómo lo apuntaba —señalé indignada.

—¿En eso sí que se ha fijado? —soltó burlón.

¿En serio? ¿En serio? Me despierto en una habitación de hotel, sobre una cama destrozada, rodeada de cuerpos sin vida y este… este… este animal… ¿se lo toma a broma?

—¿Suele tomar drogas?

—Vale. Se acabó. Quiero irme a mi casa. Ahora mismo.

Me levanto a la vez que él. La verdad es que su altura intimida. No es excesivamente alto. Es que yo soy bastante bajita. Y no tengo tantos músculos inflados.

—Tranquilícese —repite, levantando las manos despacio.

—¡No me da la gana! ¡No se acerque! ¡¡Socorro!! —empiezo a chillar un pelín histérica.

No es para menos. Hace unas escasas horas me he despertado en una habitación de hotel que no sabía ni que existía. ¡Desnuda! Rodeada de gente muerta. ¡También desnuda! Con una señora en uniforme gritando como una loca. Eso haría perder los nervios a cualquiera.

¿Por qué no entiende eso el inspector musculitos y me da un poco de tregua?

Se abre la puerta y asoma la nariz una agente tan menudita como yo, con una carpeta en la mano.

—Señora Higuera, por favor, tranquilícese.

¿Señora? Ya me cae mal.

—Señorita, si no le importa —le bufo sentándome de nuevo.

La verdad es que no sé por qué le he hecho caso, pero vuelvo a estar sentada en la incómoda silla, con la mesa de metal que me separa del neandertal y ante el vaso de papel con el asqueroso café que me ha traído hace poco la misma chica que ahora se acerca a nosotros con gran cautela. Como si tuviera miedo de que saliera corriendo en cualquier momento. Ya me gustaría. Pero me encuentro en una comisaría y no creo que llegara muy lejos. Casi que prefería el hospital e esta mañana, pero determinaron que lo único que tenía era desorientación por el shock; así que me facilitaron una ropa feísima, que a saber de dónde la sacarían, y me trajeron a esta sala horrible y fría.

—Disculpe, quería decir señorita Higuera. Por supuesto —recula con amabilidad—. Puedo proseguir yo con el interrogatorio si así lo desea —me sugiere ganándose una mirada envenenada de su compañero.

Se me escapa una corta carcajada.

—No le tengo miedo al neandertal —aseguro muy digna—, pero puede quedarse si quiere —termino la frase rápidamente. Antes de que se vaya.

Si el gorila es el poli malo, esta será la buena, ¿no?

—¿Nendertal? —oigo que masculla su compañero por lo bajini.

Al final lo he dicho en voz alta. ¡Vaya por Diós! Pero es que podría tener un poquito más de sensibilidad.

Su compañera le hace un gesto tranquilizador y se sienta en la silla vacía, junto a él y frente a mí. Me mira con amabilidad y un poquito de pena. ¡Por fin! Bueno, la pena se la podría meter por el…

—¿Podrían contarnos todo lo que recuerde de esa noche? —me suelta tan pancha.

Otra veeeez. Me masajeo las sienes, desesperada.

—Ya se lo he dicho a él. Me duché, cené, vi una peli, me fui a dormir, me desperté rodeada de cadáveres. Fin.

Ambos se miran durante un segundo.

—¿Nos podría decir su nombre completo?

¿En serio? ¿Esta tipa me está tomando el pelo?

—Carla Higuera Ramos—repito con un tono un pelín agresivo. Pero es que no es para menos. Esto no está avanzando y yo lo único que quiero es irme a mi casa. ¡Ya!

Los dos policías se vuelven a mirar y la chica saca una foto de su carpeta.

—¿Conoce a esta persona? —me pregunta sin perder un ápice de su amabilidad.

Observo a la chica rubia que me sonríe desde el papel satinado. Está demasiado maquillada para mi gusto. Y su estilo es bastante hortera, la verdad. Ojos azules muy grandes, una nariz un poco achatada, labios gruesos… Demasiado. Yo diría que han visto algún quirófano… Pero la cosa es que no tengo ni idea que quién puede ser.

Niego con la cabeza.

—¿Debería? —pregunto un tanto desconcertada.

—Teniendo en cuenta que es Carla Higuera Ramos, a lo mejor sí que debería—apunta el Neandertal con voz repelente.

Su compañera le dirige una mirada de reproche, pero enseguida vuelve a concentrarse en mí.

—Por favor, señorita, mentir sólo empeora la situación —me explica con delicadeza—. Podría empezar por decirnos su verdadero nombre.

—¡Carla Higuera Ramos! —Chillo fuera de mí —. Y sí. Les he mentido en algo. No vi “Sin tiempo para morir”. Estaba viendo “Cómo perder un hombre en 10 días”. ¡¿Contentos?!

El hombretón da una palmada sobre la mesa y se incorpora hacia mí de forma amenazadora. Es el poli malo. Lo sabía. ¡Lo sabía!

—¡Basta ya, loca de los coj…!

—Vale, vale —le corta su compañera, apaciguadora —. Tranquilízate, Abel…

—Qué se tranquilice su pu…

—¡Se tranquiliza usted! —Le amenazo colocando mi dedo índice justo entre sus ojos. Lo que hace que se quede bizco por unos segundos.

Pienso que me lo va a morder, pero no. De todas formas, lo retiro rápidamente. Por si acaso.

El llamado Abel se pasa una mano por el pelo, alborotándoselo aún más de lo que lo tiene. No es feo, pero lleva una pinta horrible.

Y seguramente ambos me dijeron sus nombres en algún momento, pero no tengo la cabeza para esos detalles. Parece que me va a estallar de un momento a otro.

Creo que la chica se llamaba Ana. O Inés. O Mariana. ¡O yo que sé!

Me estoy mareando.

Me estoy…